Cada vez más brujas

Construyendo Milagros

Lic. Alicia Cáceres - 13-09-2013

“Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.

Tal como es tu deseo es tu voluntad.

Tal como es tu voluntad son tus actos.Tal como son tus actos es tu destino".

                                                   Brihad Aranyaka Upanishad IV.4.5. (antiguo texto sagrado hindú)

 

 

 

 

 

“Solamente lo que somos 

  en realidad, tiene el poder 

  de curar” 
    
  Carl G. Jung

 


 

Cuando las papas queman, comienza la posibilidad de conocer territorios inexplorados de nosotros mismos. Nos quedamos consternados ante las nuevas circunstancias preguntándonos ¿por qué a mí?, ¿por qué esto?, y en el mejor de los casos, analizamos rápidamente la situación, evaluando la mejor estrategia para resolver cómo volver a nuestra calma anterior.

 

 

No siempre es posible volver a lo conocido, ya que nos vemos arrojados a una vorágine de acontecimientos que nos llevan a un territorio  inimaginable un par de días atrás. Y en ese nuevo territorio estamos obligados a quedarnos por un tiempo y aprender una nueva vida. 

 

 

La primera opción de muchos de nosotros es desistir, deprimirnos, patalear contra el mundo, Dios, y todos los favorecidos por la vida que siguen gozando de las condiciones anteriores como si nada pasara. El deseo de morir para no tener que atravesar la catástrofe es frecuente. Como niños desprotegidos rogamos por un padre o una madre que nos sostenga. 

 

 

¿Dónde está Dios? ¿Dónde están los dioses? Necesitamos un milagro, lo imploramos al cielo.

 

La palabra milagro tiene su raíz en mirar, mirar con asombro, con admiración, cosas prodigiosas que escapan a nuestro entendimiento. Cosas que creemos están fuera de nuestro alcance y por eso, se las pedimos a Dios. Y cuanto más mágica o mítica sea nuestra idea de Dios, más lejos estaremos de ser protagonistas de ese milagro.

 

 

No me interesa dilucidar en este momento si algo es un milagro o no. Sólo señalar que, sucesos considerados milagrosos en otras épocas, tienen su explicación ahora bajo la luz de la ciencia o de otros sistemas de saberes y experiencias. 

 

 

“Cuanto más penetremos dentro del mundo subatómico,  más nos daremos cuenta de cómo el físico moderno, así como el místico oriental, han llegado a ver el mundo como un sistema de componentes inseparables, interrelacionados y en constante movimiento, siendo el hombre parte íntegra de este sistema”. Fritjof Capra

 

 

Lo verdaderamente milagroso sucede todo el tiempo ante nuestros ojos y en nuestro interior. Pero ese Testigo tarda mucho tiempo en despertar.

 

 

Como sea, el milagro que necesitamos parece tan lejano que nos hace falta fe, una fe enorme que en el fondo es una acertada intuición de la chispa divina que estalla en nuestro interior. Por eso es que, para que el milagro suceda, nos arremangamos para construirlo junto a Dios. Así descubrimos que somos capaces de sostener pesos enormes, de tener una paciencia de santos, que desarrollamos una atención y reacción brillantes ante las novedades que se presentan, y aguantamos el dolor como nunca hubiéramos imaginado de nosotros mismos.  A su vez, nos topamos con nuestros límites, nuestras zonas oscuras, nuestros precios para comprar o para vendernos. Caemos en la cuenta de que no todo depende de nosotros, de que no nos salvamos nunca solos porque formamos parte de un entramado vital que se fortalece y crece todo el tiempo.

 

 

“…en ocasiones, el psiquismo opera más allá de la ley espacio-temporal de la causalidad, lo cual demuestra que nuestra concepción del espacio, del tiempo y, por consiguiente, de la causalidad, es insuficiente. Cualquier imagen completa del mundo requiere, por lo menos, de una nueva dimensión…” Carl Jung

 

 

A medida que la conciencia crece y se amplía individual y colectivamente, la idea de un Dios separado de nosotros, protector o castigador va perdiendo sentido, y surge otra visión y experiencia de lo divino. Estamos viviendo una experiencia humana, y eso también implica entrar en contacto con el ser sagrado que somos, que sabe las infinitas posibilidades. 

 

 

Construir un milagro puede tardar años, pero vamos viendo pequeños milagros anticipados que nos indican que estamos en buen camino. No hubiéramos llegado nunca ahí si no hubiéramos creído en nosotros. Quizás, lo más importante sea la construcción del milagro más que el milagro mismo, o sea, el grado de conciencia al que te lleva recorrer un camino de transformación.

 

 

Ladrillo por ladrillo, como una casa de adobe que construimos con nuestras manos, con ganas, con firmeza, con amor. Despiertos. Así se construye. Puede ser una casa que ni siquiera vayamos a habitar nosotros, por lo que requiere de nuestra máxima entrega y generosidad.

 

 

Puedo asegurarte que cuando estás despierto, decidido a lograr tu milagro y aceptando tu destino, cosas maravillosas vienen a tu encuentro. Personas, objetos, ayuda, encuentros que jamás hubieras imaginado, aparecen  manifestando la danza del universo que ya estaba ahí, pero sólo ahora sos capaz de ver. 

 

 

Quizás,  ya ni necesites tu milagro, quizás en el camino descubras que sí, que seguramente sería “lo mejor que te podría pasar”, pero que si no sucediera, también estaría bien, podrías aceptarlo con una humilde reverencia hacia el destino.

 

 

“Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa. Tal como es tu deseo es tu voluntad.

              Tal como es tu voluntad son tus actos. Tal como son tus actos es tu destino".  

                                                   Brihad Aranyaka Upanishad IV.4.5. (antiguo texto sagrado hindú)

 

 

Lic. Alicia Cáceres

El Pozo de Agua


Obra:  "Paz" de la Artista Mora Ogando   /   Lo que mis ojos ven cuando se cierran...

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