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Historias de mujer

Minna Keal

dmujeres - Revista digital - 07-10-2013

 

 

Minna Keal nació en Londres el 22 de marzo de 1909. Era hija de inmigrantes ruso-judíos.

 

Aunque sus padres no tenían ninguna formación musical, Minna adoraba la música, estaba acostumbrada escuchar cantar a su madre las canciones populares hebreas y se conmovía profundamente por el canto del coro en su sinagoga local.

 

Siempre había disfrutado jugando en el piano y así desarrolló su interés por la música. Comenzó a componer canciones a la edad de 12 años. En esta etapa de su vida Beethoven era su ídolo.

 

Cuando su padre murió, Minna tenía 19 años, era todavía una adolescente y en vez de ir a la universidad a estudiar lenguas modernas como había previsto inicialmente, asistió a la Real Academia de Música. El primer trabajo que realizó en un concierto de la Academia fue una sonata para piano.

 

Pero, lamentablemente, su prometedora carrera como compositora llegó a un abrupto fin. A los 20 años tuvo que comenzar a trabajar y ayudar a su madre en el negocio familiar.

 

Fue así que Minna le dio la espalda a la composición durante 46 años, a pesar de su evidente talento. Sin embargo, siguió tocando el piano; de esta manera, la música continuó jugando un papel importante en su vida.

 

En 1939 entró en el partido comunista y en 1957 se salió tras la invasión de Hungría; se casó dos veces, tuvo un hijo. Durante la guerra, montó una organización para sacar cientos de niños judíos de Alemania, siempre se preocupó por la humanidad en su conjunto.

 

La mayor parte de su vida trabajó como secretaria en diversos y aburridos empleos administrativos; a los sesenta años se jubiló y decidió retomar las clases de música y después estudiar composición.

 

Minna comenzó a dar clases de piano ocasionales, sin imaginar que iba a componer de nuevo. En 1973, uno de sus alumnos de piano tuvo que dar un examen en su casa y el examinador era un prestigioso compositor llamado Justin Connolly. Este compositor estaba particularmente fascinado por saber qué tipo de estudiante de música había estudiado en el Colegio en los años 20 y le pidió ver algunas de composiciones. Quedó tan impresionado que la convenció para que vuelva a componer, y se ofreció a ayudarla.

 

Tiempo después, como regalo de Navidad, su hijo la matriculó como estudiante oficial de Justin Connolly.

 

Cuando Minna comenzó a escribir, naturalmente, reanudó el mismo estilo que había estado utilizando cuando interrumpió la composición a finales de la década de 1920. Ella dijo, que en el momento en que volvió a la composición a mediados de la década de 1970, se vio a sí misma como la "noche de su vida". Pero comenzó a darse cuenta de que quería hablar en un lenguaje contemporáneo, con el fin de hacer frente al nuevo público.

 

Una vez que Minna se acostumbró a componer en un estilo moderno, se sentía como si su vida estuviera empezando de nuevo. Y abrazó su nueva misión escuchando grabaciones de la nueva música, estudiando partituras contemporáneas y asistiendo a festivales de música moderna.

 

Su primera sinfonía fue estrenada en 1989 en los BBC Proms, unos prestigiosos conciertos anuales que se celebran en Royal Albert Hall de Londres. Fue un clamoroso éxito.

 

 

Minna Keal tenía ochenta años!!!

 

 

A partir de entonces, y hasta su muerte, se dedicó intensamente a la música y se convirtió en una de las más notables compositoras contemporáneas europeas.

 

 

"Creí que estaba llegando al final de mi vida, pero ahora siento como si estuviera empezando. Es como si estuviera viviendo mi vida al revés" dijo tras estrenar en los Proms.

 

 

Luego de varias tragedias en su vida con la muerte de su hijo, su marido y sus dos hermanas, prevaleció en Minna su espíritu indomable, sólo la música la mantuvo en marcha hasta su muerte, sucedida el 14 de noviembre de 1999.

 

Como describe Rosa Montero, “Minna es una vieja espectacular y entran ganas de vivir de sólo ver su sonrisa feliz y sus cabellos blancos alborotados por el viento”.

 

 

Minna Keal, una mujer increíble, que logró que el final de su vida, fuera un nuevo comienzo!  

 

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Fuente:  Rosa Montero, de la novela "La ridícula idea de no volver a verte"La última vez que uno se sube a una montaña

                www.musicweb-international.com

 

 

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