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Sábado | 19 de Octubre de 2019

Astrología

Mujeres Poderosas

Lic. Jimena Romero Zaliz - 09-11-2013

Lic. M. Eugenia Centurión

Noviembre nos encuentra en esa parada del camino, en donde nos enfrentamos, o nos entregamos a la transformación.

 

Iniciamos este camino cuando nacemos y para poder construir un Yo, dejamos por fuera del “huevito” canceriano todo aquello que pueda dañarnos o destruirnos. Esta protección es necesaria para que ese Ego nazca y se desarrolle, y se encuentre con otros. Y llegamos aquí, al momento escorpiano, en donde ese exterior oculto, misterioso, profundo e inconsciente se vuelve a presentar.

 

Cuando rompemos el cascarón y nos decidimos a salir, la oscuridad de la noche nos seduce y nos llama. Allí, en las sombras, están nuestros fantasmas y temores, lo relegado y negado, así como el cúmulo de nuestras potencialidades dispuestas a desplegarse y desarrollarse.

 

"La sombra es... aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior y culpable que extiende sus últimas ramificaciones hasta el reino de los presentimientos animales y abarca, así, todo el aspecto histórico del inconsciente... Si hasta el presente se era de la opinión de que la sombra humana es la fuente de todo mal, ahora se puede descubrir en una investigación más precisa, que en el hombre inconsciente, justamente la sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechables, sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber, instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc." Carl Jung

 

El encuentro con la propia sombra es como enfrentarse al hermano oscuro. Es una tarea de toda la vida integrarlo a nuestra personalidad, para dejar de pelearnos con él al proyectarlo en el exterior.

 

Encontramos a ese gemelo cada vez que nos cruzamos con alguien a quien odiamos o rechazamos profundamente, simplemente por una cuestión de piel. O, a la inversa, lo admiramos e idealizamos y nos imaginamos que nunca vamos a poder llegar a ser como él. Sin darnos cuenta, que en ese gemelo están espejados nuestros aspectos más sombríos o nuestros recursos más brillantes.

 

Escorpio es un signo de agua que nos permite conectarnos con nuestras emociones más profundas: el orgasmo y la energía sexual; el dolor, pero también la capacidad para hacerle frente; los conflictos, la muerte y los fenómenos paranormales. Es fuerza de curación y de transformación, permite que liberemos energía, soltando lo viejo y renovándonos para comenzar algo nuevo. Por eso la imagen del Ave Fénix suele estar asociada a este signo.

 

Plutón (el dios de los infiernos para los romanos) es el regente del signo de Escorpio. Se lo identifica con la fuerza del fuego y los volcanes. ¿Recuerdan el mito de Perséfone?

 

Perséfone, hija de Deméter, había sido capturada por Hades (dios de los Infiernos para los griegos) y llevada al mundo subterráneo. Al no poder encontrarla, el dolor de su madre hizo que los cultivos de Grecia se marchitaran y la tierra se secara y se volviera estéril. Al ver que esto sucedía, Zeus obligó a Hades devolver a Perséfone. Hades lo hizo, pero engañó a su cautiva haciéndole comer unas semillas de granada, lo que la obligaba a volver cada seis meses. Como esposa de Hades mandaba a espectros, gobernaba a los fantasmas y llevaba a cabo las maldiciones de los hombres.

 

"Cuando a través de la experiencia Perséfone crece (reina del mundo subterráneo) se transforma en una mujer capaz de conectar con el inconsciente, con el mundo psíquico más profundo. Es capaz de guiar a otras personas a comprender su mundo oculto y hacerlo visible (pueden ser muy buenas terapeutas). Es el arquetipo que produce una conexión con el lenguaje simbólico, los rituales, la locura, las visiones o la experiencia mística. Gracias al desarrollo de su intuición es capaz de trascender su indecisión". Shinoda Bolen, Las Diosas de Cada Mujer.

 

Otra imagen asociada a Plutón es la de los dragones, estos animales fantásticos, antiquísimos, grandes y poderosos, con pieles duras y escamosas, que echan bocanadas de fuego por su boca.

 

George Martin nos presenta una hermosa imagen en su saga Canción de Hielo y Fuego (más conocida como Juego de Tronos, su versión televisiva):

 

"El fuego es mío. Soy Daenerys de la Tormenta, nacida de dragones, esposa de dragones, madre de dragones —. Con una erupción de humo y llamas que se elevaron treinta codos hacia el cielo, la pira se derrumbó y cayó sobre ella. Dany, sin el menor temor, avanzó por la tormenta de fuego, llamando a sus hijos […]. Estaba desnuda, cubierta de hollín; sus ropas se habían reducido a cenizas, no le quedaba ni una hebra de su hermosa cabellera… pero estaba ilesa. El dragón color crema y oro mamaba de su pecho izquierdo, y el verde y bronce, del derecho. Los sostenía a ambos en los brazos como si los acunara. El negro y escarlata estaba enroscado en torno a sus hombros, con el cuello largo y sinuoso bajo su barbilla".

 

Daenerys, como Perséfone, se transforma al atravesar el fuego, pierde sus temores, descubre sus recursos y desarrolla sus potencialidades, y así se convierte en una mujer poderosa.

 

En esta etapa del camino tenemos la posibilidad de encontrar el poder que reside dentro nuestro, de enfrentar nuestros miedos y convertirlos en desafíos. Aquí nos conectamos con nuestro inconsciente y nos preparamos para seguir el viaje, mientras cambiamos nuestras pieles.

 

 

Lic. M. Eugenia Centurión

Lic. Jimena Romero Zaliz

 

El Pozo de Agua

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