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Martes | 17 de Septiembre de 2019

Historias de mujer

María Livia Galliano de Obeid

dmujeres - Revista digital - 04-12-2013

La protagonista de historias de este mes es María Livia Galliano de Obeid, aunque todos la conocen simplemente por su nombre. Ella es la mujer que genera un milagro de Fe en la Virgen del Cerro de Salta.

 

María Livia es una mujer salteña, casada, madre de tres hijos y abuela. Su vida transcurría como la de una ama de casa común, de clase media alta; su marido contador se dedicaba a atender su concesionaria de autos, y ella se ocupaba de su familia.

 

Pero en el año 1990, su vida cambió para siempre, comenzó a tener manifestaciones sobrenaturales. Un día escuchó una voz interior que le habló de manera muy dulce y hermosa, y esto cambió inmediatamente su corazón. La voz que le habló se presentó como la Madre de Dios.

 

En un principio, María Livia no le  dijo a nadie lo que le había sucedido, pero aunque trató de disimularlo hubo un cambio importante en ella, porque sintió un enorme deseo de recogimiento y una gran felicidad en su alma. 

 

Movida por el deseo de compartir esta dicha y felicidad lo comentó con su esposo y su hija mayor y luego lo compartió con un pequeño entorno familiar, reflexionó en su interior y pensó que esto que le sucedió no iba a trascender más allá de su alma.

 

Con este pensamiento, ella abrió cada vez más su corazón a la Santísima Virgen y se estableció un diálogo cada vez más íntimo entre ellas. A partir de este suceso María Livia trató de continuar con su vida y adaptarse a este nuevo estado sobrenatural. 

 

Transcurridos 5 años, en 1995, la Virgen le pide que se dirija al Monasterio de San Bernardo de Carmelitas Descalzas de Salta, con un mensaje para la comunidad:

 

"Que sean transmisoras de mis mensajes, convertíos en voceros míos, y para que esto sea efectivo acompañad esto con mucha oración" (16/11/1995).

 

En el mes de Marzo del año 2000, la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarísitico de Jesús, nombre con el que la Virgen le pidió a María Livia ser llamada, le pide que edifique su santuario. Este lugar sagrado se encuentra en la cima del segundo de los tres cerros en el barrio Tres Cerritos (Salta), en un predio donado por una familia salteña.

 

 

Cada sábado en Tres Cerritos se pueden ver miles de peregrinos subir al cerro. Hay quienes lo suben caminando, otros lo hacen en micros; de lo que no hay duda es que la Fe mueve montañas, la Fe se ve en el rostro de cada persona, la Fe se siente, se huele, se respira. Hay un inmenso respeto en ese peregrinar, algunos suben rezando, otros cantando en voz muy baja o simplemente en silencio. 

 

Cada uno lleva a la Virgen su pedido o su agradecimiento, pero si ese peregrinar es conmovedor, lo que se vive al llegar es verdaderamente celestial

 

 

Miles de personas son ordenadas por cientos de servidores, que parece que fueran soldados de la Virgen con su remeras o camisas blancas y sus pañuelos celestes. Los peregrinos continúan en silencio y ubicándose. Sólo se escucha un suave murmullo mientras todos se van acomodando. A las 12 hs. del mediodía llega María Livia, con su falda gris larga, su camisa blanca y su rosario. Todos comienzan a rezar el rosario, el respeto es absoluto, ni siquiera se oye un niño llorar. Después de las oraciones, se realiza la Oración de Intercesión,  momento en el que esta mujer se para frente a cada peregrino que va a recibir su oración.

 

Una multitud va desfilando y acomodándose de acuerdo a lo que le indican los servidores, en silencio y profundo respeto. Mientras que María Livia va pasando delante de cada uno, se oye la música de fondo del coro que acompaña. Se pueden ver personas que caen desplomadas, otras que lloran con gran angustia, madres o padres con sus hijos a upa, que caen al suelo con sus niños dormidos sobre sí, niños en sillas de rueda con graves lesiones que se desvanecen o que van deslizándose de su silla cuando María Livia los toca.  

 

La energía que fluye en ese lugar es muy fuerte. Miles de energías en una sola, viviendo el milagro de la Oración y la Fe. Familias, grupos de amigas, amigos, personas que no pueden creer lo que están viviendo.

 

Y una mujer, María Livia, que continúa incansable parándose frente a cada peregrino; pueden pasar varias horas, y allí permanece esta mujer salteña, cumpliendo su destino.

 

dmujeres estuvo allí, nos juntamos un grupo de amigas que nos conocemos de toda la vida y organizamos nuestro viaje a Salta para estar en el cerro. Fuimos testigos privilegiadas de lo que allí vivimos y sentimos. 

 

Miles de almas unidas, almas que se conocen y otras que recién se acaban de cruzar, transitando en medio de árboles que son rosarios, con el corazón en la mano, en una común-unión perfecta en un santuario de paz...

 

 

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Fuente: inmaculadamadre-salta.org

             www.diosjesustehabla.com

             www.lanacion.com

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