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Viernes | 17 de Noviembre de 2017

Salud Emocional

Apropiándonos de las palabras

Lic. Graciela Vicente - 07-12-2014

Seleccionamos para ustedes esta nota escrita por la Lic. Graciela Vicente, en Octubre del 2011. Para pensar, conocernos, aceptarnos y disfrutar !!

 


 

Todos los profesionales opinan y aportan ideas sobre lo que nos pasa a las mujeres en estos períodos, sobre lo que deberíamos hacer, tomar, comer, y ... ¡¡ pensar !!
 

La ideología patriarcal ha calado hondo en profesionales hombres y mujeres. Nos comprenden, nos ayudan, nos contienen, nos protegen, nos critican, nos retan. ¿Quiénes realmente saben de lo que nos pasa? 
 

Somos nosotras quienes estamos en condiciones de apropiarnos de nuestra palabra. 
 

En la web hay mucha info pero realmente ¿alguien puede decir qué nos pasa, qué sentimos y pensamos en estos momentos vitales?
 

Este espacio dmujeres, creado por dos mujeres para que entre todas generemos palabra y sentido sobre nosotras y que muchas puedan leernos, es valeroso y renovador. 
 

¿Hasta qué punto todo lo que se escribe desde un espacio de hegemonía no es para invisibilizarnos? Nuestro útero es un espacio desordenado, perturbador, produce sentimientos ambiguos, se lo encuadra, se lo disciplina, se lo empastilla, la tecnología viene de maravilla, ver adentro tranquiliza y nos aleja de nuestra conciencia corporal, de nuestra propia escucha. 
 

Hemos aprendido desde que nacimos a incorporar el saber desde los otros, quién nos enseñó a pensar por nosotras mismas? A quién recuerdas que te haya devuelto con una pregunta para hacerte pensar? Siempre fuimos respondidas.
 

Esconder síntomas era lo más frecuente, nadie tenía que saber que estábamos menstruando. Es algo que no se habla en público, pero de hecho un cuarto de la población mundial femenina está menstruando en estos momentos. Pero se hacían congresos, reuniones y seminarios acerca de lo que la ciencia sabía de nosotras.
 

En el 2005 se hace en Buenos Aires el Congreso Internacional de Menopausia, donde los científicos de muchos lugares del mundo venían a decir sobre sus estadísticas, sobre las hormonas, que hay que tomar, sobre nuestros cánceres. Y lo que es peor, para la biomedicina somos hormonas, bultos, tumores, quistes y demás.
 

¿Saben ellos si las mujeres disfrutamos con nuestros cuerpos, con nuestras menstruaciones, con nuestra menopausia, con nuestra sexualidad? ¿Si estamos orgullosas de poder tener útero y tener la capacidad de procrear, de elegir no tener hijos, de elegir amamantar o no, de saber que nos podemos relajar con nuestra sexualidad cuando ya no somos fértiles? 
 

Las mujeres menopáusicas también disfrutamos nuestra sexualidad más libre del temor a quedar embarazadas cuando ya no lo deseamos. Disfrutamos que el nido se va vaciando y podemos encontrar espacios adentro y afuera de nosotras mismas, nos descubrimos más libres de obligaciones y responsabilidades con nuestros hijos. Qué fue eso del nido vacío? Quién lo inventó? Para qué? Teníamos que sufrir y estar mal una vez más en la vida? 
 

Quién dijo que porque se terminó la capacidad reproductiva nos sentimos mal? Como si nuestro único proyecto en la vida fuera tener hijos. Ahí sí que se equivocaron, tenemos otros que vamos descubriendo de a poco, hablando con otras mujeres, descubriéndonos a nosotras mismas, asombrándonos y dándonos permisos de ser y hacer, y no tanto tener. 
 

Las hormonas siempre están presentes, siempre en una danza infinita, cada dia, cada mes; y están emparentadas de tal modo con las emociones que cada dia y cada mes y todos los años de nuestra vida nos acompañan, es necesario que aprendamos a escucharlas. 
 

Los hombres también las tienen ¡¡¡ Aleluya !!! A ellos también les pasan cosas, pero nadie se ha ocupado de divulgarlo, por qué será? Ellos también se beneficiarían en saber que tienen ciclos hormonales, pero claro, como nosotras podemos predecirlos sabemos que “estamos en esos días” y ellos no. Entonces frente a sus estados de ánimo cambiantes, díscolos, abruptos y caóticos, nosotras no les decimos que están “en esos días” para cerrar el diálogo y punto. Más bien, y justamente porque estamos en esos días, es que nos damos el permiso de decir ciertas cosas que el resto del mes callamos, porque nos enseñaron a portarnos como buenas damitas.
 

En la menopausia nos liberamos, nos soltamos el corset, reivindiquemos los abanicos, nos vestimos como se nos canta, nuestras redondeces forman parte de un nuevo cuerpo con el que nos amigamos y necesitamos hacerlo más amable, más querible. No como en la adolescencia, que nos enseñaban a rechazarlo, a sentirnos sucias con las menstruaciones incipientes, ¡¡a odiar cada menstruación!!.
 

Los paradigmas han cambiado muchachas ¡! Animémonos a festejar nuestra feminidad, aprendamos a escuchar nuestros nuevos cuerpos, con toda la libertad que nos ofrece esta etapa aceptándonos como somos, para poder elegir como queremos ser. 
 

Lic. Graciela Vicente. 
e-mail: gracev@smandes.com.ar

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