Revista Digital DeMujeres.com.ar

Martes | 17 de Septiembre de 2019

Salud Emocional

Invisibilizadas por el lenguaje

Lic. Graciela Vicente - 07-01-2014

Seleccionamos para ustedes esta nota escrita por la Lic. Graciela Vicente, en Abril 2013. Para estar atentas sobre el lenguaje ...


 

¿Cuánto perdemos cuando perdemos nuestras palabras? 

 

En la vida real hay mujeres

    

Y las mujeres, circulan como nunca antes por el mundo público, pero podemos observar que el lenguaje no se adapta a esa mujer real, a la vida real de todas nosotras.

 

Es el sustantivo masculino el que incluye al femenino. Así, las mujeres estamos gramaticalmente incluidas en lo masculino, como aquella costilla... ahora descubro que también somos una costilla semántica. 

 

Alumnos, amigos, consumidores, pasajeros, pobladores... ¿de quién están hablando? ¿se refieren a mí?, nos preguntamos las mujeres, los hombres saben que se trata de ellos. Esas zonas confusas del lenguaje que sólo son confusas para las mujeres. Los varones no pasan por esa sensación.

 

El lenguaje que dice mucho más de lo que muchos imaginan y de lo que muchas deberíamos saber. La lengua ha sido usada desde los tiempos que el ser humano habló como soporte de estrategias patriarcales en relación a las mujeres. El lenguaje, entonces, lleva implícitamente inscriptas las relaciones de poder. Poder que fue detentado más de un lado que de otro.

 

El lenguaje nos habla de una sabiduría ancestral, espontánea y popular. Sepamos escucharlo, ya que en la vida real hay mujeres, varones y diversidades en esas dos categorías. 

 

Las mujeres a lo largo de siglos de luchas nos fuimos apropiando de más y más capacidades, las hemos ido conquistando. Fuimos saliendo del reinado del hogar, (al que en algunos momentos de agobio anhelamos volver), y nos fuimos al otro extremo sin darnos cuenta, diseñando una mujer maravilla que se nos vino en contra más de una vez.

 

En el ámbito público mostramos nuestras diversidades, capacidades a través de lo que se fue dando con infinidad de matices, ámbitos conquistados, tareas desarrolladas. Libertades, diversidades, porque en cada una de nosotras caben muchas maneras de ser mujer. 

 

Sin darnos cuenta, esto fue atravesado por un lenguaje que nos incluía dentro del masculino. Sin poder decirnos, quedamos contenidas e invisibilizadas de un modo que no nos dimos cuenta, si casi casi no contábamos, no contabilizábamos en los números. Nadie se ocupaba de eso. 

 

La Real Academia Española lo reafirmó en reiteradas oportunidades, desde el 2001, argumentando que el masculino abarca a los dos géneros y por lo tanto, es innecesario hacer aclaraciones. No sólo las formas deben cambiarse acorde al avance de la mujer en ámbitos públicos, sino también los contenidos de lo que se “nos” dice. Lo que se dice que nos dice. 

 

¿Cuánto perdemos cuando perdemos nuestras palabras? 

 

Toda pérdida de una verdadera, profunda y válida conexión con nuestras palabras, sentimientos, emociones, frustraciones, enojos, derechos, nos pierde con esa misma palabra perdida que arrastra tantas otras sutilezas. 

 

El diccionario de la RAE 2005 define el adjetivo Femenino: “débil, endeble”, nadie de todos los que hayan dictado esa definición pasó por una sala de partos. De modo, que esto nos muestra que los cambios que han venido realizándose a través del género femenino, en la sociedad, no se ponen a tono con el lenguaje. 

 

Debemos estar más atentas. El lenguaje oculta, enmascara aquello que no se quiere saber, y las mujeres queremos saber!!

 

Lic. Graciela Vicente. Abril 2012

 

 

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.