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Martes | 17 de Septiembre de 2019

Cronopias

Jamaica Kincaid

Mariana Taberniso - 01-03-2014

 

“Te intimida un hombre; así se intimida un hombre; así es como se ama a un hombre, y si esto no funciona, hay otros modos, y si no funcionan, no te sientas demasiado mal por rendirte”

                                                                                                                                                                                                            Jamaica Kinkcaid

 

 

Jamaica Kincaid reflexiona sobre su vida y la sanidad de ella a partir del cuerpo enfermo del hermano, en su libro “My Brother”. No es solo la muerte de su hermano lo autobiográfico sino la enfermedad misma. Su mirada se convierte en la experiencia que narra el sujeto, que se construye en esa misma narraciòn. Así Jamaica además de narradora es hermana interpelada. Allí muestra, una constelación que gira en torno a la figura tutelar y aún temible de la madre. Su prosa que puede leerse pobre, o ajustada, narra en este caso una experiencia real: la muerte de un hermano enfermo de sida.

 

La historia elegida es dura y tierna. Ella describe la incomunicación que en ocasiones rigen las relaciones familiares y lo expone sin miedo hacia los abismos humanos... sin mentir sobre su pasado.

 

Relacionar el cuento de la vida al de la muerte y el cuento en la vida de la muerte de los otros, es lo que traza su obra. La ausencia de las voces, la voz materna, el lugar de la mujer que construirá sobre si misma lejos de su cultura y signada por la aculturación.

 

La escritura es ese acto de sanidad que se instaura. Nos sana, porque un día alguien le prohibió leer, por la prohibición de lectura es que Jamaica se hace escritora…

 

Nacida en la Isla de Antigua en 1949, emigrada a NY, ha publicado varias novelas y narraciones cortas. Elaine Cynthia Potter Richardson es su nombre real, Un escritor/a tiene derecho a re escribir su nombre.

 

Es interesante leer como sus textos muestran lo contemporáneo de lo político, respecto del multiculturalismo, las colonizaciones, las luchas por el reconocimiento de la Identidad.

 

La pregunta de algunos de sus ensayos es: cómo una persona negra educada puede en el mundo literario ocupar un lugar. La relación con la “madre”, la “madre patria”, la colonización de su raza…es la relación de sus textos, sòlo tres traducidos al español. Como si se fusionara la narrativa de género con la opresión del Imperio. Algo de ésto es estilo de Gioconda Belli en el “país de las mujeres”. De una Afrocaribeña a una Nicaraguense.

 

Con audacia escribe Jamaica. Se dice de sus letras que “Si la sensualidad es la proyección, la apertura de los sentidos, Kincaid es una ambiciosa obrera de lo sensual. Escribe con el olfato, con el gusto y con el tacto, relegando la vista y la audición al lugar de las capacidades vulgares. Hay algo felino en el egoísmo de la protagonista de Autobiografía de mi madre, en el mundo que construye a partir de la propia percepción: El olor que tenía en mis axilas y entre las piernas cambió y ese cambio me gustó. En esos lugares el olor se hizo ocre, penetrante, como si estuviera algo en proceso de fermentación, fermentando lentamente, en privado.

 

El universo de esa novela es lo privado; No es el cuerpo lo que hace deseable a un hombre. Es la anticipación de lo que ese cuerpo te hará sentir”.

 

Otro valeroso abordaje es el que hace de su historia personal en  "Autobiografía.." habla de un personaje casi invisible que a lo largo del relato se vuelve omnipresente: La Madre.

 

La madre es el exceso que contextualiza el origen. Allí donde se realiza un relato real de la propia existencia, en ese sitio, es donde con hablidad, Kincaid, describe la imagen cultural MADRE. Ahí, el relato es voz escuchada por el que escribe. Entonces esa voz del discurso HACE al que escribe.

 

Siempre la “palabra” dándonos existencia. Contarse a sí mismo, el discurso autobiográfico, es estilo de esta autora, como el de Clarice Lispector.

 

Como si las mujeres que escriben necesitaran hacerlo indefinidamente para definirse y nos brindaran un mundo lleno de “nosotras” que nos hace llevaderas, amenas, identificables, tiernas, oscuras y claras sus lecturas. Este relato de mi vida ha sido el relato de la vida de mi madre… y aún más, es el relato de la vida de los hijos que no tuve, así como es también su relato acerca de mí.”

 

Kincaid, dicen que escribe con pasión y gracia. Xuela, una de sus protagonistas, va mutando de niña huérfana a mujer en medio de un relato poblado de madres, hermanas y esposas, donde las tensas relaciones son la materia de la trama. La familia, la escuela, la pareja, el sexo y el lamentable saldo del colonialismo se mezclan en esta historia enhebrada con franqueza  y delicadeza. (Autobiografía de mi madre).

 

Siempre tuve con las Mujeres de color, una atracción especial, será que Una desciende de muchas de ellas, será que TODAS devenimos de Mujeres de piel oscura? Les dejo una Negra para bucear.

 

 

Cronopias, las invito al juego literario de re descubrirnos en otras culturas, re encontrarnos en discursos que parecen ajenos, volvernos a mirar en los ojos, que como espejos nos devuelven, algunos aspectos de nosotras.

 

 

El placer siempre es mío.

 

Mariana

 

 

 

 

“Lava la ropa blanca los lunes y ponla a secar en las piedras; lava la ropa de color los martes y cuélgala del tendedero; no camines con la cabeza destapada bajo el sol de mediodía; guisa frituras de calabaza en aceite dulce muy caliente; remoja tu ropa interior justo después de quitártela; cuando compres algodón para hacerte una blusa linda cerciórate de que no tenga resina porque si no, no va a aguantar ni una lavada; deja el pescado salado remojando toda la noche antes de cocinarlo;

¿es cierto que cantas benna cuando vas a catequesis?;

siempre come de manera que no se le revuelva el estómago a nadie más al verte; los domingos, trata de caminar como una dama y no como la zorra en que estás tan dispuesta a convertirte; no cantes benna los domingos en catequesis; no hables con los vagos de los muelles, ni siquiera para indicarles el camino; no comas fruta en la calle o te seguirán las moscas;

 pero si nunca canto benna los domingos y menos en catequesis; 

así se cose un botón; así se hace el ojal para el botón que acabas de coser; así haz el dobladillo de un vestido cuando veas que se está descosiendo, para que puedas cuidarte de no parecer la zorra en que sé que estás dispuesta a convertirte; así debes planchar la camisa caqui de tu padre para que no tenga una sola arruga; así debes planchar los pantalones caqui de tu padre para que no tengan una sola arruga; así se cultiva el quimbombó, lejos de la casa, porque sus árboles son refugio de hormigas rojas; cuando cultives malanga asegúrate de regarla bien porque si no da comezón en la garganta al comerla; así se barre un rincón; así se barre una casa entera; así se barre un patio; así le debes sonreír a alguien que no te agrada mucho; así le debes sonreír a alguien que no te agrada en lo más mínimo; así le debes sonreír a alguien que te agrada sin reservas; así se pone la mesa para la hora del té; así se pone la mesa para cenar; así se pone la mesa para cenar con un invitado importante; así se pone la mesa para almorzar; así se pone la mesa para el desayuno; así es como debes comportarte en presencia de hombres que no te conocen muy bien, y de esa forma evitarás que reconozcan de inmediato a la zorra en que te he advertido no te conviertas;

asegúrate de asearte todos los días, aunque sea con tu propia saliva; no te pongas en cuclillas para jugar canicas: no eres un niño, ¿recuerdas?; no cortes flores ajenas: te puedes enfermar de algo; no le tires piedras a los mirlos porque pueden no ser mirlos; así se hace el budín; así se hace la doukona; así se hace la sopa calalú; así se prepara un buen remedio para el catarro; así se prepara un buen remedio para sacarse un niño antes de que alcance a ser un niño; atrapa así a los peces; regresa así un pez que no te guste para evitar que te caiga mal; así se intimida a un hombre; así te intimida un hombre; así es como se ama a un hombre, y si esto no funciona, hay otros modos, y si no funcionan, no te sientas demasiado mal por rendirte; escupe así al aire, cuando te den ganas, y así muévete, rápido, para que no te caiga encima; así se hace rendir el dinero;

siempre pellizca un poco el pan para asegurarte de que está fresco;
 pero ¿qué hago si el panadero no me deja tocar el pan?; ¿quieres decir que, después de todo, realmente vas a ser el tipo de mujer a la que el panadero no deje acercarse al pan?       “Girl” - 1978

 

 

 

 

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