Psicología

Los beneficios de la soledad

Lic. Patricia Pignato - 10-03-2014

 

 

"La soledad es la gran talladora del espíritu"  F. García Lorca

 

 

Aprender a convivir con lo que somos, y amar la propia soledad es en un sentido saludable, profundizar en las honduras de nuestro ser, logrando un encuentro íntimo y fecundo que nos permite reconocernos como personas, porque la soledad es como mirarnos en un espejo, escucharnos, llegar al fondo y descubrir quiénes somos y quién se esconde tras el personaje que creemos ser.

 

Aprendemos a amar nuestra soledad, cuando aceptamos el desafío de recorrer un camino fértil de amor y conocimiento de nosotros mismos. 

 

Considerada desde esta perspectiva, la soledad no es una tragedia, ni una desgracia, sino que al amarla aprendemos a estar serenos con nuestra propia compañía, entonces no solamente permite conocernos mejor, reflexionar, tomar decisiones, dar rienda suelta a la creatividad, sino que también posibilita condiciones ideales para establecer un vínculo sano y genuino con los demás.

 
 
Alejandro Jodorowsky, nos dice: "Para amar hay que emprender un trabajo interior, que sólo la soledad hace posible"...
 
 
G,Castellá afirma, que el ser humano es un ser vincular...  Los diferentes vínculos que fundaron  y nutrieron la existencia, resultan imprescindibles para el logro de la identidad. El amor a sí mismo potenciado en la intimidad de la propia soledad, permite recrear, rememorar y reencontrarse con la esencia del amor recibido en cada uno de los vínculos fundantes de nuestro ser persona...
 
 
Muchas veces se interpreta el concepto de soledad como aislamiento y huida de los demás, si bien es cierto que hay quienes eligen vivir en esas circunstancias, refugiándose en ella y cerrando las compuertas de sus sentimientos para evitar una vida de relación y compromiso.
 
 
En otras situaciones, habrá quienes ante su incapacidad de estar solos, construyen relaciones inapropiadas, esperando encontrar en ellas soluciones a sus conflictos, buscando "tapar los baches" de aquello que es sentido como la dificultad de lograr ciertas cosas por uno mismo.
 
 
Las relaciones sanas no surgen de la dependencia y de la desesperación, sino que nacen de la seguridad y la confianza. 
 
 
 

Cuando sabemos disfrutar de la propia compañía, las relaciones con los demás son mas fáciles y más enriquecedoras, ya que lejos de llenar un vacío, se elige libremente a un otro, desde el deseo de compartir una vida plena.

 
 

 

Lic. Patricia Pignato
 
 

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