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¡El mejor momento es ahora!

dmujeres - Revista digital - 06-04-2014

Hace una o dos generaciones, si no nos habíamos casado a los 25, éramos consideradas “demasiado grandes” y a los 50 nos creíamos casi ancianas.

Las cosas han cambiado hoy en día, ya que quienes rondamos los 50 años hemos estudiado, hemos desarrollado un oficio, hemos viajado, hemos probado distintos grados de autonomía y libertad, siendo testigos del abismo generacional que nos separa de nuestras madres y abuelas.

Posiblemente, la gran diferencia entre ellas y nosotras sea la necesidad de desarrollar una vida personal, que apunte al devenir creativo de cada una de nosotras, en lugar de estar basada sólo en el cuidado y protección de los demás. 

Si hemos sido madres y hemos dedicado gran parte de nuestra energía a la crianza de nuestros hijos, este es nuestro mejor momento, es la ocasión perfecta para desplegar todo nuestro potencial creativo, ya que aún tenemos fuerza física, lucidez intelectual y la intuición intacta; y por su parte ellos, nuestros hijos, han adquirido autonomía.

También es cierto, que muchas mujeres, por distintas circunstancias de la vida, tienen que salir a trabajar, a ganarse la vida, a sumar ingresos a la economía familiar, o a ganar dinero para mantenerse. No es fácil después de los 50, ¡¡pero es posible!! Hay muchos ejemplos inspiradores en este sentido, necesitamos fundamentalmente creer en nosotras y apropiarnos de nuestros recursos personales que, seguramente, a esta altura de la vida son muchos y variados !!

 

Si estás por iniciar un proyecto y no sabés por dónde empezar, leé esta nota de la Lic. Alicia Cáceres, que nos ofrece algunos consejos para ponernos en marcha. 

 

 

Da tu primer paso ahora, no importa que no veas el camino completo. Sólo da el primer paso, y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines. M. Luther King

 

 


 

El poder de la decisión.


Lic. Alicia Cáceres

Hoy te pido que abras el cofre de los deseos postergados y olvidados. Como todo cofre de recuerdos al abrirlo tenemos esa sensación de extrañamiento y a la vez de reconocimiento. ¿Esto era mío?, las pertenencias, los objetos, las fotos, los recuerdos, todo aquello que fuimos y está en algún lugar de nuestra memoria vuelve para sorprendernos y movilizarnos. 

El cofre de los deseos contiene cosas propias y posiblemente también de nuestros ancestros, quienes habitan nuestro inconsciente, más vitales de lo que imaginamos. 

Te pido que hagas una lista de tus deseos. Solamente de los tuyos. Una lista de los viejos y los nuevos deseos, los deseos de la niña que aún vive en vos, los actuales, los deseos de la vieja que vive en vos (si te animás). Recordalos, escribilos, meditalos. 

Volvé a evaluar si son realmente tuyos, si ahora, después de haber vivido siguen vigentes, si han perdido o recobrado intensidad, si tienen sentido en este momento de tu vida. Un deseo para ser verdadero tiene que tener algo de austeridad, tiene que estar anclado firmemente en el“para qué” de mi vida. No te estoy diciendo que deba ser pequeño, puede ser muy grande, incluso puede parecer una utopía o una locura a los ojos de los demás. Pero si es verdadero, desde un lugar que no es exactamente la razón, sentimos que tiene sentido.

Cuando hablo de austeridad me refiero a que un deseo verdadero tiene que poder ser expresado clara y contundentemente. Es eso, y no necesita explicaciones barrocas, ni reaseguros adicionales, ni caminos alternativos por las dudas. Es eso, y basta. Si tengo eso, hago eso, realizo eso, mi vida tiene éxito para mí. Porque habré dejado el mundo mejor de cómo lo había hallado, habré dado lo mejor de mí, cumpliendo con mi misión. Para saber cuáles son mis deseos profundos tengo que conocerme a mí misma indefectiblemente, lo que a su vez me lleva a un camino de una vida en plenitud. 

Verás que la palabra éxito en este contexto tiene más que ver con vivir plenamente. El éxito es un camino lleno de pequeños y grandes fracasos. Mirar el momento de éxito es mirar sólo un momento del camino donde se concretan y toman forma final muchos actos, pensamientos y pruebas que hemos realizado para llegar hasta allí. Es como ver La Gioconda sin darle valor a todos los cientos de esbozos previos realizados por Leonardo!! Fracaso puede ser la mayoría de las veces el momento de reconocer que todavía tengo mucho que aprender o modificar. Pero no nos vayamos hacia adelante, volvamos al cofre de los deseos. Ya sabés cuáles son, y cuántos. Seguramente podés hacer una lista final de tres o cuatro. Y hasta es posible que estén bastante relacionados entre sí. Entonces falta que declares que vas a hacer con ellos. Una declaración es una forma lingüística que tiene poder. A partir de una declaración la realidad comienza a transformarse.

Mi deseo es……………… Podés decirlo en voz alta, decírtelo frente a un espejo, o a alguien cercano que tenga buena capacidad de escucha. Decíselo al Universo, decíselo a Dios. 

Y cuando ya hayas sentido la fuerza que tiene la expresión de tus deseos, lo impresionante que es admitirlos en voz alta, darles un lugar importante en tu vida, una nueva energía te animará.


Mientras lo vayas contando, también te lo estas explicando a vos misma. Y es muy posible que otros, cercanos o increíblemente fortuitos, te aporten detalles y datos que nunca hubieras imaginado. Allí comienza la decisión. 

Es tan grande la fuerza interior que se desarrolla con el deseo verdadero, que es como si buscara manifestarse. Reprimirlo por miedo o por las razones que sean, necesita de una fuerza contraria que verdaderamente puede enfermarnos.

Entonces aparece inexorablemente la decisión, con toda su carga de renunciamientos. Pero también con la maravilla de la experiencia de ejercer profundamente nuestra libertad. “Voy hacia eso, porque sé profundamente que esto me constituye”. 

La decisión es un compromiso profundo. Dice Goethe “Hasta que uno no se compromete está en la duda, en la posibilidad de retroceder siempre sin provecho”

Por lo que se refiere a todos los actos de iniciativa y de creación hay una verdad elemental cuya ignorancia mata un sinnúmero de ideas, así como de espléndidos planes: que en el momento en que uno se compromete de veras, la providencia también actúa. 

Para ayudarle a uno, ocurren todo tipo de cosas que, sin decisión, no ocurrirían jamás. Toda una corriente de acontecimientos se desprenden de la decisión, provocando a favor de uno todo tipo de incidentes imprevistos, encuentros y ayuda material que nunca nadie hubiera soñado que sucederían.
 

Cualquier cosa que puedas soñar, que puedas hacer, empiezá a hacerla. El atrevimiento conlleva genio, poder y magia. Atrévete y empieza ahora. 
 


Lic. Alicia Cáceres

El Pozo de Agua

 

 

 

 

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