Revista Digital DeMujeres.com.ar

Martes | 17 de Septiembre de 2019

Salud

Ese dolor y distensión abdominal que vuelve y nos preocupa…

Dra. María Allende - 06-05-2014

“Este dolor abdominal y esta distensión que hace que no pueda abotonarme los pantalones, me viene cada tanto por unos meses…desde hace varios años, a veces con diarrea, otras con constipación, a veces con cambios en la forma de las heces que me preocupa, ya he visto varios médicos y probado varios medicamentos y remedios caseros, pero vuelve y me preocupa que sea algo grave”. (Luisa, 45 años)

 

 

Esta consulta es la más frecuente en consultorios gastroenterológicos, se trata del síndrome del intestino irritable o colon irritable, generalmente se presenta en mujeres entre los 20 y 40 años, esa edad donde hay nuevos emprendimientos y aumento de las responsabilidades y presiones, pero también en las que están transitando la menopausia u otros cambios importantes en la vida. También ocurre en los hombres, con menor frecuencia. Son pacientes que sienten que los médicos no han “dado en la tecla” o no los han escuchado, o entendido realmente toda la angustia de sus molestias crónicas, que afectan su vida diaria, sus actividades sociales, su estado de ánimo.

 

Esto suele ser típico de un diagnóstico que es, por naturaleza, diverso, individualizado y que requiere tiempo para confirmarlo, ya que su característica es la recurrencia de síntomas durante un período de tiempo no menor de 3 meses. Mientras tanto, si creemos que podemos padecer ente síndrome, contar con información nos puede ayudar a evitar factores que lo agraven y saber cuándo debemos hacer la consulta médica distinguiendo este síndrome relativamente benigno de otras afecciones más graves.

 

 

¿Qué es el Síndrome del intestino irritable (o colon irritable)?
 

Se llama síndrome porque no es una sola enfermedad con un cuadro típico de causa única, sino un conjunto de síntomas y signos que se presentan en combinaciones diferentes y pueden ser producidos por varias causas.

 

La estructura del intestino no es anormal, sino su funcionamiento, su movimiento y contracciones.

 

Los síntomas incluyen:
 

  • Dolor abdominal
     
  • Diarrea o constipación o cambios en la forma y consistencia de las heces
     
  • Gas o sensación de hinchazón
     
  • Dolor de tipo espasmódico (o cólico)
     

 

En muchos casos, los síntomas persisten por semanas, meses o años, se van por un tiempo y luego vuelven. En otros casos, se presentan casi a diario y ocasionan molestias graves en la vida cotidiana, en el trabajo, en el descanso y en actividades sociales y deportivas. A veces los síntomas vuelven de otra manera, por ejemplo, presentando constipación en vez de diarrea o viceversa.  Lo común en todos los casos es la periodicidad y recurrencia y la asociación de dolor con la distensión abdominal y/o con cambios en los hábitos intestinales.

 

 

¿Cuáles son las características más típicas de estos síntomas en el síndrome del intestino irritable?

 

 

Si estas características están presentes, aumenta la probabilidad de confirmar este diagnóstico.

 

 

El dolor y otros síntomas con frecuencia:
 

  • Se reducirán o desaparecerán después de una deposición.
     
  • El dolor y la distensión ocurrirán cuando haya un cambio en la frecuencia de sus deposiciones (diarrea o constipación).

     

 

Las personas con este síndrome pueden alternar entre estreñimiento y diarrea o en su mayor parte tienen uno o el otro.
 

  • Las personas con diarrea tendrán heces sueltas y acuosas frecuentes. Con frecuencia, experimentarán una necesidad urgente de tener una deposición, lo cual es difícil de controlar.
     
  • Aquellas personas con estreñimiento tendrán dificultad para defecar, al igual que deposiciones menos frecuentes. Estas personas con frecuencia necesitarán hacer fuerza y sentirán cólicos con una deposición. A menudo, no eliminan nada o sólo una pequeña cantidad de materia fecal de aspecto muy delgado, filiforme.
     
  • A menudo sentirán, después de diarrea o constipación, que no han hecho una deposición completa.
     
  • A menudo las personas se encuentran pasando por un período de estrés, de cambios, de ansiedad o de depresión y pueden tener síntomas extra intestinales como palpitaciones, insomnio, sudoración y/o temblores.
     

 

Claro que frente a estos síntomas recurrentes es necesario determinar si hay otros signos o síntomas acompañantes que pueden presentarse en otras enfermedades y requerir estudios para confirmar su diagnóstico.
 

 

 

¿Cuándo contactar a un profesional médico?

 

La enfermedad intestinal inflamatoria, que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa, pueden presentarse de la manera anteriormente descripta, lo mismo que la enfermedad celíaca, algunas infecciones intestinales y algunos tipos de cáncer de colon. Estos síntomas, más característicos de enfermedades estructurales del intestino, nos ayudan a determinar si se trata de algo más que de un síndrome de intestino irritable y son de importancia, ya que requieren exámenes de laboratorio para su confirmación. Por lo tanto si se observan estos síntomas:

 

  • Fiebre
     
  • Pérdida de peso
     
  • Pérdida de apetito
     
  • Sangre en la materia fecal o en el papel higiénico
     
  • Diarrea, que despierta a la noche con urgencia para ir al baño

     

Hay que hacer una consulta médica a la brevedad para confirmar el diagnóstico y tratamiento necesarios. Esto es sumamente importante especialmente después de los 50 años, cuando debemos hacernos la colonoscopia de rutina y sobre todo en cualquier caso en que los síntomas no desaparezcan, estén en forma constante y/o se agraven.

 

 

Causas y mecanismos de producción de los síntomas
 

No está claro por qué los pacientes presentan este síndrome, pero, algunas veces, ocurre después de una infección intestinal. Por ejemplo, un episodio de diverticulitis o una diarrea infecciosa o un tratamiento prolongado con antibióticos.  Esto se denomina síndrome del intestino irritable post-infeccioso. Se cree que la distorsión en la proporción y variedad de la flora intestinal, rompiendo el equilibrio normal, afecta la cantidad de gas y el funcionamiento y contracción de los intestinos.  La coordinación del movimiento del intestino esta distorsionada. En este esquema podemos ver:

 

 

 

La contracción no sincronizada de segmentos intestinales en este ejemplo produce un efecto de globo en el ángulo superior del intestino, produciendo dolor por acumulación de gases a presión. Esto puede ocurrir en cualquier segmento del intestino, más comúnmente en los ángulos superiores izquierdo y derecho. El movimiento anormal del intestino lleva a una alteración en la absorción de agua y normal formación de las heces, con aumento de formación de gas. Puede haber enlentecimiento (constipación o estreñimiento) o mayor rapidez del movimiento intestinal (diarrea).

 

Igualmente, puede haber otros desencadenantes.

 

El colon está conectado con nuestro sistema nervioso central. Las señales van y vienen entre el intestino y el cerebro. Éstas influyen en el funcionamiento intestinal y los síntomas. Los nervios que lo regulan pueden volverse más activos durante momentos de estrés, lo que provoca que los intestinos sean más sensibles y se compriman o se contraigan más, y en forma desorganizada. El estrés no causa el síndrome de intestino irritable, pero puede agravar sus síntomas. También podría haber una predisposición hereditaria debido a una hipersensibilidad de los nervios que mueven el intestino (músculos involuntarios), algo similar a lo que ocurre en el asma bronquial, donde hay una hipersensibilidad a la contracción de los bronquios, que son más sensibles a ciertos estímulos, variados en el caso del síndrome del intestino irritable.

 

 

Diagnóstico
 

La mayoría de las veces, el médico puede diagnosticar el síndrome del intestino irritable en base a sus síntomas, con pocos o ningún examen. Consumir una dieta libre de lactosa durante dos semanas puede ayudar al médico a evaluar una posible deficiencia de lactasa (enzima esencial en la digestión de productos lácteos). En el caso de haber recibido tratamientos antibióticos prolongados, tomar suplementos prebióticos o leche cultivada puede ser beneficioso. Una dieta balanceada con suficiente cantidad de fibra puede ser de ayuda también, especialmente en casos de constipación y heces finas. 

 

No existe ningún examen para diagnosticar este síndrome, pero se pueden hacer exámenes para descartar otros problemas:

 

  • Exámenes de sangre para ver si usted tiene enfermedad celíaca o un hemograma bajo (anemia)
     
  • Coprocultivos (cultivo de materia fecal) para ver si hay una infección intestinal.
     

En algunos pacientes será necesaria una colonoscopia.  Durante este examen, se introduce una sonda flexible por el ano para examinar el colon. Este examen se recomienda si:
 

  • Los síntomas empezaron cerca de o después de los 50 años.
     
  • Tiene síntomas como pérdida de peso o heces con sangre.
     
  • Tiene exámenes de sangre anormales (como un hemograma bajo).
     
  • Tiene predisposición familiar para el cáncer de colon.

     

Tratamiento
 

El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas.
 

Los cambios en el estilo de vida pueden ser útiles en algunos casos de síndrome del intestino irritable. Por ejemplo, el ejercicio regular y el mejoramiento en los hábitos de sueño pueden reducir la ansiedad y ayudar a aliviar los síntomas intestinales. Una dieta balanceada y con porciones chicas ayuda también y lo mismo todos los cambios que reduzcan ansiedad y stress en nuestras vidas. Los cambios en la alimentación pueden ayudar; sin embargo, en general no se puede recomendar una dieta específica para el síndrome del intestino irritable, debido a que la afección difiere de una persona a otra.

 

 

Los siguientes cambios pueden ayudar:

 

  • Evitar alimentos y bebidas que estimulen los intestinos, como los dulces, la cafeína, el té o las gaseosas.
     
  • Evitar las comidas abundantes, comiendo porciones chicas en forma frecuente (4-5 veces al día).
     
  • Incrementar la fibra en la alimentación (esto puede mejorar el estreñimiento, pero empeora la distensión).
     

Consulte con el médico antes de tomar medicamentos de venta libre.

 

Ningún medicamento funcionará para todas las personas por igual. El síndrome del intestino irritable es un gran ejemplo de aquella frase famosa “no hay enfermedades sino enfermos”. Cada paciente presenta una historia única que requiere prestar mucha atención a los detalles previos a la aparición de los síntomas, los factores que lo agravan o lo mejoran y las circunstancias personales presentes en la vida de cada paciente.
 

La psicoterapia puede ayudar en los casos de ansiedad o depresión. También pueden hacerlo la meditación, el ejercicio, la relajación.

 

 

Pronóstico
 

El síndrome del intestino irritable puede ser una afección de por vida, alternando periodos de remisión y actividad. A algunas personas les reducirá la capacidad para trabajar en ciertas actividades, viajar y asistir a eventos sociales.
 

A menudo, los síntomas se pueden mejorar o aliviar por medio de cambios en la dieta o de las circunstancias personales, y tratamiento con psicoterapia y/o medicamentos.
 

Este síndrome no causa daño permanente a los intestinos y no predispone a ninguna enfermedad grave, como el cáncer. Exige paciencia y disciplina para encontrar y mantener los cambios que debemos hacer en nuestros hábitos alimenticios y nuestra rutina de actividades diarias. Como en todas las enfermedades, siempre hay que explorar las circunstancias que nos rodean y hacer una honda inspección en nuestra reacción “visceral” a las mismas. Quizás sea una excelente oportunidad para conocernos más y sanar también lo que nos puede estar dañando emocionalmente.

 

Nombres alternativos

Colon irritable; Colitis mucosa; Colon espástico; Colitis espástica

 

 

 

Dra. María Allende

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.