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Viernes | 17 de Noviembre de 2017

Astrología

Venus

Lic. Jimena Romero Zaliz - 08-05-2014

 

Ya hablamos de Marte y de ese masculino en cada una de nosotras. Hoy viajaremos a Venus, que nos habla de un aspecto de lo femenino, de nuestra mujer-amante.

 

 

 

 

 

 

 

Venus es el segundo planeta desde el Sol, su temperatura es la más elevada ya que su atmósfera retiene más los rayos solares, y su día es el más largo. Se lo suele denominar el planeta hermano de la Tierra por sus características en cuanto a tamaño, masa y composición.  Recibe su nombre de la diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad (Afrodita para la mitología griega). 

 

 

Siglos atrás, los alquimistas utilizaban este símbolo para representar al Cobre. La razón de esta relación puede ser que la diosa fenicia Astarté, equivalente en parte a Afrodita, era muy venerada en Chipre, isla famosa por sus minas de cobre. Este símbolo guarda a su vez parecido con el jeroglífico egipcio anj, que representa la vida y la unión sexual.

 

Es también un símbolo de lo femenino. Es un círculo fusionado con una cruz en la parte inferior el cual representa a la diosa Venus con un espejo de mano.

 

Este planeta rige tanto al signo de Tauro como al de Libra. Y así podemos distinguir una Venus terrestre y una más etérea.

 

La primera de ellas es sensual, con curvas, bien plantada, con todos sus sentidos desplegados, lenta y en contacto con la naturaleza y los instintos. Es una mujer de carne y hueso que siente a través de su cuerpo.

 

La segunda es sutil, volátil, representa la belleza y la sensibilidad estética. Es una artista que busca despertar y abrir los sentidos. Está abierta para complementar y desplegar el encanto de ser mujer.

 

Astrológicamente representa la pareja, la seducción, el ánima, lo femenino.

 

 

Ánima significa en latín alma. Carl Gustav Jung la define como "las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forman un vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí-mismo". El ánima intensifica, exagera, falsea y mitologiza todas las relaciones emocionales con personas de ambos sexos.

 

 

Como con el animus, Jung distinguió cuatro etapas esenciales en el desarrollo de este arquetipo:

 

  1.  
  2. El primer grado, Eva, remite a lo biológico y meramente impulsivo, existiendo una identificación de la mujer con la madre, y representando "lo que hay que fecundar".
  3.  
  4. En el segundo grado, Helena, se mantiene el predominio sexual de eros, pero se alcanza un nivel estético y romántico que permite disponer de algunos valores individuales.
  5.  
  6. En el tercer grado, María, eros se espiritualiza, hallamos la maternidad espiritual.
  7.  
  8. Y finalmente, como cuarto grado estaría Sofía, la sabiduría. Sería lo eterno-femenino.

 

 

 

Así Venus representa a la mujer en su aspecto más femenino, erótico, sensual y seductor. Representa aquello que nos atrae, nos seduce y complementa: qué características vamos a buscar en una pareja. Y también lo femenino dentro de cada hombre, su imagen de la mujer, lo que busca e idealiza en cada mujer con la que se vincula.

 

 

“Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle, sino circulando en su sangre; y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre”.  

                                                                                      Gregorio Marañon

Lic. Jimena Romero Zaliz

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