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Martes | 17 de Septiembre de 2019

Cronopias

La palabra que sana

Mariana Taberniso - 11-08-2014

 

 

 

La lectura de la poesía es una lectura de resistencia, una lectura que demanda atención, en su brevedad y gesto preciso reclama atención de quien lee. La poesía canta en la frontera, en el borde. Una meditación entre la vida y la muerte

 

Ese borde que jamás sutura, salvo en los instantes enamorados cuando cree percibir la unidad perdida… cuando logra quien lee encontrar aquello que la poesía persigue de manera incesante , la manifestación de ese canto es su sentido y a veces herida del sentido.

  
                                                                                    Alejandra Pizarnik

 

Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo, que un poeta te escriba, que un hombre te ame (si has elegido Hombres para ello), que una mujer te ame (si has elegido Mujeres para el amor deseoso), caminar en la montaña y en el mar, las luchas que cargaste como propias, las propias luchas, sentir que cada paso que has dado es tan tuyo como el sol es de todxs; todo eso y más está en la poesía. La poesía encarna aquello tan vulgar y a la vez tan supremo, sublime, único. Su lectura desestabiliza la lengua, nos hace dudar del orden de la misma, nos hace dudar del orden en general.

 

Hay enormes mujeres poetas y también enormes hombres, sí, los hay… y enormes hombres poetas. Es interminable la lista en muchas lenguas, sin embargo es la misma impronta que destella incansable, es un  alerta por el alma de lo humano a punto de perderse.

 

Quiero invitarlas a leer poesía, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosalia Di Castro, Gabriela Mistral, Alejandra Pizarnik, Diana Bellessi, Maria Elena Walsh, Alfonsina Storni, Rosario Castellanos, Gioconda Belli, Virginia Wolff, interminable el recorrido…

 

La poesía tiene esa doble marca, es de fácil acceso en internet, por ejemplo, y sin embargo parece que le pertenece a lo cursi, a lo extraviado, a quienes sufren o se enamoran hasta la muerte. Sin embargo hay entre la poesía y nosotrxs un puente colorido, que permite que avancemos sobre él de manera multidimensional. Podemos ir por ella sin tanto quedarnos o quedarnos en ella para siempre.

 

Es interesante notar que Borges dijo que Alejandra Pizarnik, que era esencialmente verbal, se mató cuando comprendió por fin que la realidad es incomunicable y atroz.

 

Esa atrocidad incomunicable tiene en la poesía el desorden que permiten las palabras, esa atrocidad se sana con la poesía y nos sana. Las palabras que dicen lo que dicen y además dicen más y otras cosas.

 

Para leerla rápidamente, aquí la tienes, como la poesía, siempre dispuesta a ser acariciada por quien la lea:

 

 

Alejandra Pizarnik  http://www.los-poetas.com/e/pizarnik1.htm

 

Diana Belessi  http://www.vendavalsur.com.ar/d_bellessi/

 

Y aquí, un regalo de un poeta, un artista que se ha aproximado a casi todos los lenguajes artísticos, es escultor, pintor, fotógrafo, poeta, artesano de pequeñas y grandes dimensiones… incansable buscador y hacedor de objetos que hablan; tuvo la generosidad de regalarme este poema junto a un retrato fotográfico que hizo de mí, casi sin darme cuenta… como la poesía, casi sin que te des cuenta te abraza. Se llama Jorge Neira y creo que no sabe aún, lo que le agradezco su mirada sobre mí.

 

 

El placer siempre es mío.

 

 

Mariana

 

 

 

Tum tum tum tum tum tum

Tu corazón

Como gorrión alerta

Sobre la húmeda hojarasca

Enérgica pasión de la mañana

Mínima voz pero que alcanza

Tu corazón

Retumba

Ritmo de canción de lluvia

Que golpea y desparrama el alma

Y viento que la junta para amarla

Late corazón, tu corazón

Agita tu porción sin calma

Sobre el color de todas las palabras

 

Y la palabra sometida a tu deseo

Será discurso para el día de mañana

Y para el futuro que nos alcanza

Tum tum tum tum tum tum

Tu corazón

Bajará su frecuencia en la noche

Debajo de los sueños?

No.

No descansa,

Solo alimenta la mágica energía de aquello

Que sucederá,

                            Cuando el sol disponga el alba.

                                                          

                                                       

                                                      JORGE NEIRA

 

 

 

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