Revista Digital DeMujeres.com.ar

Martes | 17 de Septiembre de 2019

Cronopias

En mi pueblo han cortado la luz ...

Mariana Taberniso - 17-11-2014

 

 

“No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente!” Clarice Lispector


 

En mi pueblo han cortado la luz, cada vez que me siento para pensar la columna de Cronopias es una herramienta valiosa contar con toda la información que está al alcance de las manos, además de mis libros. Hoy no tengo internet. Eso no cambia mi sentir por la Literatura, claro está, ni cambia que cuente en la memoria y en la piel con infinidad de textos para sugerirles. Cierto es que me iré a la playa patagónica dejando que el sonido del agua me inunde y el sol…el sol, no hay palabras para lo que vivo expuesta a él, aún con protector solar.

 

 

Descubrí que me convocaba compartir con Ustedes algo de lo que la Literatura me ha ayudado a comprender de mí misma, de mi vida. Fue inevitable recordar los efectos de las lecturas a Simon de Beauvoir, entre tanto de sus letras, en la “Mujer rota” cuando leí:  “por qué no la aniquilación, que todo salte a pedazos. A veces una se siente tentada de desear eso y yo prefiero soñar que la vida podría ser sin dolor.”  O cuando me topé con “aún amo demasiado la vida como para que la muerte me consuele”. Recordé la oscuridad de mi alma y supe que nada de lo que soy hubiera sido posible sin ese tiempo, literario y real. AGRADEZCO.

 

 

Lo trascendente del estar en esta vida, esa inmensa certeza de que intelectualmente se dominan mejor las preguntas, se olvida mucho, pero incluso lo que se olvida queda a nuestra disposición, me llevó a Clarice Lispector y su estilo tan peculiar de escritura. Habla tan de mí en cada frase que suelto palomas al leerla, es como la liberación de mi inconsciente en la “Pasión según G.H.”. Intensa mujer que escribe:

 

"Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos…Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros…”

 

Espectáculo que se brinda cuando no aprendemos a valorarnos y la mirada ajena es fundante, casi vital, una especie de oxígeno para nuestra respiración y sin embargo, laburando - me logré sentirme en mi y querer quedarme para siempre, impedir con ese gualicho que los fantasmas cobren vida. Saberme real y decirme la verdad a mí misma, no ser pose ni estatua, ni muñeca inflable. AGRADEZCO.

 

 

El otro día alguien me contaba que su Psicoanalista le había dicho: - la felicidad y el análisis no son compatibles, con lo cual no tiene sentido que siga viniendo. Y a continuación le indicó que volviera cuando se perdiera, en medio de aquello que descubrieron juntos que era su síntoma. Entonces me fue inevitable pensar cuánto me convocó la lectura de “El día que Nietzsche lloró” de Irvin Yalom.

 

 

“- A su debido tiempo le enseñaré a vencer. Usted quiere volar, pero no se puede empezar a volar. Primero debo enseñarle a andar, y lo primero que hay que hacer para aprender a andar es comprender que quien no se obedece a sí mismo es gobernado por otros. Es más, es mucho más fácil, obedecer a otro que gobernarse a si mismo."  Porque tanto ése libro como “Mamá y el sentido de la vida” son narraciones ficcionales de espacios analíticos extraordinarios… imaginar que Josef Breuer analizó a Nietzsche es realmente de un ingenio maravilloso, logrado en esa obra literaria de un modo exquisito. Poder decirle a la propia madre, en la fantasía del autor, casi autobiográfico; mientras se está en el lecho de muerte, pero se imagina en una montaña rusa con una bolsa de compras en la mano, repleta de los libros por él escritos: - “Y? cómo estuve mamá?” es otra genialidad sanadora. He podido volar, aún mirando para atrás y esperando respuesta de mi madre a la misma pregunta. Aún así: AGRADEZCO.

 

 

Cuando Borges escribe “la memoria es condena”, y narra su insomnio pensando en voz alta dice: - el que no puede dormir no puede dejar de pensar en las cosas que no lo dejan dormir, no puede ordenar, se trata del caos en tanto, olvidar es el alivio y hay sólo una cosa que no hay y es el olvido; impone imaginar personajes encrucijados en sí mismos dispuestos a elegir una muerte heroica; mundos pulsionales que no pueden ordenarse ni clasificarse y entonces, hasta Borges se aterra. Y la ética de un Sujeto se mide por el coraje por seguir su propio deseo. He logrado ser ÉTICA. AGRADEZCO.

 

 

La Biblioteca de Babel parece decirnos que todo está escrito, si todo está escrito parecería que sólo nos queda: copiar, citar, resumir.

 

 

Saramago ha dicho que siempre escuchó la recomendación de hacer actividad física para la buena salud, y no ha escuchado la recomendación de LEER para lograr lo mismo, adscribo a su propuesta.

 

 

Invito al interminable camino de la lectura, sólo con la certeza que la propia voz será la historia. Escriban la de Ustedes, Mujeres, que nunca es igual a nada que haya sucedido, aunque alivie saber que otras damas tienden un puente porque creen haber vivido algo similar… sólo es ficción. Lo real es vuestras vidas. A VIVIR! a LEER!

 

 

 

El placer siempre es mío.

 

 

Mariana

 

 

 

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.