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Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Salud

¿Por qué son frecuentes las infecciones urinarias durante la Menopausia?

Dra. María Allende - 11-12-2014

Los cambios que provoca la menopausia con la disminución de la producción de estrógenos, el debilitamiento del suelo pélvico, y/o la existencia de pérdidas involuntarias (incontinencia) de orina, pueden provocar la repetición frecuente de infecciones urinarias (cistitis recurrentes). Si ya había otros factores de riesgo antes de la menopausia, la predisposición aumenta.

 

 

Las cistitis recurrentes son habituales en esta época de la vida de la mujer. Conociendo las causas podemos disminuirlas y tratarlas correctamente con ayuda médica.

 

 

Causas

 

Los bajos niveles de estrógenos vaginales: Provocan sequedad y cambios en la superficie de la vagina y uretra (atrofia), que son las barreras naturales contra las infecciones urinarias. También producen una disminución en la flora vaginal que protege esta zona: los lactobacillus. Estos microorganismos (“bacterias buenas”) son los responsables de mantener el pH ácido de la vagina, que evita el crecimiento de otras bacterias causantes de infecciones. Con la llegada de la menopausia, la protección de esta zona genitourinaria disminuye por la falta de estrógenos. Si además, la mujer sufre incontinencia urinaria su flora vaginal y el pH ya estará alterado, así que tendrá más riesgo de infecciones recurrentes.

 

 

La existencia de un prolapso de vejiga (cistocele): Se llama así al cambio de posición de la vejiga, que tiende a caer o protruir hacia atrás, contra la vagina. Sucede cuando los tejidos musculares y fibrosis de la pelvis se debilitan con la edad, la disminución de estrógenos, los embarazos y partos múltiples. El prolapso de vejiga impide que se vacíe adecuadamente este órgano y queden residuos de orina que pueden provocar la colonización de bacterias.

 

 

 

 

Izquierda: vejiga en posición normal.


Derecha: la vejiga se desliza o cae hacia atrás sobre la pared de la vagina.

 

 

Las pérdidas o incontinencias de orina: Las mujeres que padecen de incontinencia urinaria tienen más probabilidades de desarrollar este problema y asimismo, las cistitis recurrentes pueden provocar pérdidas de orina. En este caso, generalmente, la mujer sufre incontinencia de urgencia (necesidad de orinar inmediatamente). Esto se debe a que la inflamación que provoca la infección irrita el músculo que se encarga de vaciar la vejiga, provocando contracciones involuntarias difíciles de controlar.

 

 

Cómo prevenir las cistitis recurrentes

 

Estrógenos por vía vaginal: Si bien los estrógenos por vía oral no se recomiendan por los riesgos cardiovasculares severos que produce, el uso de estrógenos en óvulos vaginales es el tratamiento médico más frecuente en los casos de atrofia vaginal habituales en la postmenopausia y ha sido estudiado en estudios clínicos con buenos resultados. Los estrógenos aumentan la concentración de lactobacillus de la flora, lo que mantiene el pH vaginal y reduce las infecciones urinarias recurrentes.


Ejercicios de Kegel: Consisten en contraer los musculos pelvianos como si quisieramos interrumpir la miccion. Se pueden hacer discretamente durante el dia, estando sentadas en la oficina por ejemplo. Se recomienda hacerlos tres veces al dia, manteniendo la contraccion de los musculos pelvianos al menos por 5 segundos, para fortalecer el suelo pelviano y evitar o disminuir la incontinencia urinaria.

 

Probióticos: El uso de probióticos (alimentos con microorganismos vivos adicionales) como la leche cultivada, el yogur, el kéfir, ha suscitado gran interés y hay varios mecanismos por los cuales pueden producir muchos efectos benéficos sobre la flora genital e intestinal (aumento de lactobacillus y cambios beneficiosos en el pH). La evidencia se ha puesto en duda ya que no hay estudios clínicos que hayan comprobado una disminución de infecciones urinarias usando probióticos. Sin embargo, se puede incluirlos en la dieta para probar un posible efecto beneficioso adicional.

 

Antibióticos: Se prescriben como tratamiento y  también como prevención en bajas dosis diarias en casos de infecciones muy frecuentes. Se trata de evitarlos siempre que sea posible ya que aumentan la posibilidad de infecciones recurrentes por bacterias resistentes a los mismos. Además, provocan una alteración de la flora vaginal e intestinal que a menudo altera el ritmo intestinal y predispone a  infecciones como la candidiasis vulvovaginal (infección causada por hongos que se caracteriza por picazón, enrojecimiento y flujo blanco lechoso).

 

Cirugía: Si existen pérdidas de orina o sensación de bulto o peso (prolapso de vejiga o cistocele) en el área genital que se asocian a infecciones urinarias recurrentes, el ginecólogo especializado debe corregir el problema con el tratamiento quirúrgico más adecuado a cada caso.

 

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Dra. María Allende

 

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