De Cincuenta - Abril 2012

Sexualidad y tercera edad

Lic. Patricia Pignato - 10-04-2012

La edad no suprime ni la necesidad,ni las facultades, ni la satisfacción ...

 

La práctica de la sexualidad permite expresar sentimientos de ternura dentro de una relación interpersonal en la que el aspecto más importante es la intimidad y la comunicación a nivel corporal. 

La vida sexual en la tercera edad depende de cómo se ha vivido en la juventud, si fue satisfactoria y se vivenció en plenitud, la edad no suprime ni la necesidad, ni las facultades, ni la satisfacción, a menos que alguna enfermedad grave comprometa la salud.

La capacidad de respuesta sexual durante esta etapa de la vida, se conserva en sus tres facetas: a) deseo, b) excitación y c) orgasmo. La sexualidad va cambiando con el paso del tiempo, y como capacidad vital es un potencial, que toda persona tiene desde que nace hasta que muere: la posibilidad de amar y ser amado, de dar y recibir, de sentir y generar placer. 

Mucha es la gente que supone que las personas mayores no tienen actividad sexual, los prejuicios, comentarios, y críticas sociales, como las ironías sobre ¨la impotencia de los viejos¨, y ¨la asexualidad de las viejas¨, son solamente mitos, ocurre que estas apreciaciones generalmente inhiben a la gente que transita su vejez y por miedo al ridículo, niegan este aspecto, no animándose siquiera a comentarlo.

Ciertos hombres que por algún problema físico ven decaer su potencia, pierden el interés y se sienten acabados, sin poder ver que hay muchas cosas importantes por disfrutar con la pareja. Es muy necesario proporcionar a la gente de la tercera edad, la información adecuada que les permita atravesar exitosamente la readaptación a la nueva realidad corporal que se presenta con el correr de los años. 

Los cambios físicos normales asociados al envejecimiento son: 

En la mujer: El gran cambio llega con la menopausia, disminución leve o variable del deseo sexual, relacionado con factores hormonales o sociales. Enlentecimiento de la fase de excitación sexual. Menor lubricación vaginal, que puede generar dolor durante la penetración, lo cual se corrige con la aplicación de lubricantes artificiales. Menor vasocongestión del clítoris. Toma más tiempo alcanzar el orgasmo y su duración es menor. 

En el hombre: Disminución leve o variable del deseo sexual por factores sociales u hormonales. Menor sensibilidad peneana. Erección más lenta que requiere mayor estimulación. Menor turgencia del pene erecto, se modifica el ángulo del pene en erección que ya no es hacia arriba como en la juventud, sino hacia abajo. Retraso de la eyaculación, menor volumen de esperma, menor número e intensidad de las contracciones orgásmicas. Alargamiento del período refractario (es decir relaciones coitales más espóradicas). Algunos hombres obsesionados por el rendimiento, ven en estas modificaciones el comienzo del fin, en cambio los amantes experimentados se dedican a esperar disfrutando de los juegos eróticos, y el contacto físico. 

La actividad sexual regular puede contribuir a reducir o demorar los cambios fisiológicos derivados del envejecimiento. Así como éstos pueden adelantarse por determinadas enfermedades, tratamientos médicos, o estilos de vida poco saludables. 

Las parejas mayores que logran llegar juntos a la vejez, o quienes en esta etapa se animan a vivir un nuevo amor, tienen una intensidad de sentimientos muy especial, son apasionados, vehementes y profundos. Lo cual indudablemente les permitirá acceder a una mejor sexualidad y a una mejor salud psicofísica. 

 

Lic. Patricia Pignato

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