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Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Cronopias

Clarice Lispector por María Sajoux

Mariana Taberniso - 09-02-2015

 

 

 

Silenciar mi palabra sobre la Literatura de Clarice Lispector, silenciar mi palabra sobre mi experiencia lectora, silenciar mi palabra…hacer lugar a otra voz. 

 

Maria Sajoux me prestó un Título de Clarice Lispector, “ Aprendizaje o el libro de los placeres” elijo que sea ella quien las invite a la lectura…su voz, en mi silencio éste mes.

 

Bienvenida María a éste paraíso que es CRONOPIAS en dmujeres y Gracias!.

 


 

Clarice empoderada de la palabra, certera en la elección que hace de ellas, expresa con una claridad tan liviana sentires, vivencias, vida… tan complejos. Leerla es escucharla pensar y de pronto yo - lectora - estoy  fluyendo entre sus ideas al punto de no distinguir donde terminan las suyas y empiezan las mías. Como si ella hablara por mí. Expresión de la diosa Lispector en la que me vuelvo cómplice de sus palabras, me siento sumamente interpretada... cuando en realidad soy yo quien la traduce en mi propio lenguaje sensorial. Y aquí no hago más que ejecutar, probablemente distando (y mucho) con la autora, el sentido de todo esto.

 

 

“Aprendizaje o el libro de los placeres” es la precisa titulación para éste relato que habla de  la búsqueda propia, de  la espera, y el silencio. Los silencios propios y los compartidos. Los que no pesan, los que se escuchan, de los que no se quiere hablar. Lori transita un camino hacia ella misma, dándose los tiempos y pausas que su andar le requiere. Así, llegada la hora de los placeres, ésta será en plenitud.

 

 

Ese respeto de esos tiempos no es otra cosa que el respeto con ella misma. No fuerza  para llegar a las situaciones anheladas, es la propia fuerza del sentimiento la que desembocará en lo que tiene que ser. No hay intentos desesperados por lograr incongruencias. Lo que sí hay en este recorrido es desesperación que aguarda, contradicción y luchas  (como pasa siempre que la pregunta está en juego y el cuestionado es uno mismo). Los deseos que tironean muchas veces en contra de la dirección elegida.

 

 

En este camino que recorre la protagonista no sólo el aprendizaje está al servicio del enriquecimiento de  su singularidad, sino que en algunos puntos es compartido con Ulises.  Él es amor puesto al servicio de ver crecer al otro amado. Ulises la espera sin abandonos, sin prisa ni pausa. Su rol de Hombre se engrandece en la espera de aquella Mujer a la que elige.

 

 

“De repente pareció grave aunque hablase tranquilo. Lori: una de las cosas que aprendí es que se debe vivir a pesar de. A pesar de, se debe comer. A pesar de, se debe amar. A pesar de, se debe morir. Inclusive, muchas veces el propio a pesar de nos empuja hacia adelante. Fue a pesar de que me dio una angustia que insatisfecha fue la creadora de mi propia vida. Fue a pesar de que paré en la calle y me quedé mirándote mientras esperabas un taxi. Y desde luego deseándote, ese cuerpo tuyo que ni siquiera es lindo, pero es el cuerpo que quiero. Pero te quiero entera, con el alma también. Por eso, no importa que no vengas, esperaré cuanto sea necesario.”

 

 

Un vínculo que pareciera estar en estado latente. El amor que muchas veces implica postergación de uno mientras se aguarda al otro, aunque los límites de saber quién es el aguardado y quién el que aguarda se desdibujan. La postergación (que no implica anulación) de una unión subyacente a las individualidades que la componen. En esa espera que late la comunión de dos se vuelve tanto más profunda. Otra vez el respeto a los tiempos, que habla de un cuidado inmenso que se tienen, tan compañeros.

 

 

“Conmigo vas a hablar hasta el fondo de tu alma, aún en silencio. Algún día te voy a hablar yo hasta el fondo de mi alma, y no nos agotaremos porque el alma es infinita. Y por otro lado tenemos dos cuerpos que nos serán un placer alegre, mudo, profundo.”

 

 

Creerse desencontrados hace que aparezcan las ansiedades y los miedos. Las ganas desesperadas de correr y desandar todo lo construido. De aniquilar a la espera y que los deseos preponderen, irracionales y tantas veces inmaduros. ¿Ganará la impaciencia? Si la vencen, si el aprendizaje está en conocer el deseo y empoderarse de él. Si está en elegir usarlo en su favor, además  de la victoria contra los impulsos, el premio para Lori y Ulises  será el pozo acumulado, logros cumplidos. El aprendizaje alcanzado.

 

 

Ulises, un personaje casi tácito, al que Clarice recurre con precisión, generando intriga que obliga a avanzar en la lectura para encontrarlo. Nos volvemos protagonistas de la novela al buscar a Ulises entre las palabras del narrador. Un fuego que corre ansioso por conocer lo que sucederá, nos asemeja a  Lori aguardando la llamada, que instructora la cita en un algún bar.

 

 

Lori tan Mujer. “Antes era una mujer que buscaba un modo, una forma. Y ahora tenía lo que en verdad era tanto más perfecto: era la gran libertad de no tener modos ni formas”.

 

 

Y el libro espejo del amor es una invitación a enamorarse un rato y aprender que “se debe vivir a pesar de.”

 

Maria Sajoux


 

El placer siempre es mio.

Mariana

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