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Viernes | 17 de Noviembre de 2017

Abrumada

Ni Una Menos

Abrumada - 02-06-2015

 

Hola a todas, no suelo usar este espacio para cosas muy serias, o más bien, muchas cosas no me las tomo muy en serio.

 

No es un tema para hacer bromas ni tomarlo a la ligera, pero se me ocurren algunas cosas que seguramente entenderán.

 

Caminar por las calles de una ciudad como Buenos Aires termina siendo un desafío, porque más allá de la ropa que uses y de la edad que tengas, si portás una buena delantera y tenés un irte interesante… alguna palabrota o piropo te ligás... Uno, si fuera agradable hasta podría decirse que eleva la autoestima pero, andá sumando a lo largo del día, no suele ser sólo uno, no suele ser fino, ni elegante y generalmente acompañado por una imprudente cercanía o una mirada lasciva que te da asco y te revuelve las tripas y entonces pensás... con qué derecho este fulano me tiene que hacer sentir como la mierda, con qué derecho me hacen bajar la mirada porque su mirada libidinosa me asquea.

 

Sin ir más lejos ayer cruzaba la calle, parada a mi lado una chica joven rubia con botas bucaneras y un short esperaba para cruzar... A mi otro costado, un fulano que cogoteaba como tortuga embravecida esquivando mi mirada para mirar a la chica, avanzamos por la calle, la chica se despegó del grupo y apuró el paso, el fulano de al lado mío fue sorteando gente para no perderla de vista con una mirada que me dieron ganas de hacerle una zancadilla para que se fuera de jeta al piso. Sería un buen ejercicio, fulano que incomoda con un gesto así... zancadilla y paf al piso.

 

O podríamos probar, salir un día todas a decir guarangadas a los fulanos por la calle, por ejemplo: eh papeto que bulto que portas! Ey bombón dejame que te coma, te parto al medio y alguna  de esas delicias que solemos escuchar, estaría bueno que ellos prueben lo que se siente.

 

O salgamos a tocar trastes en los bondis o apoyarnos en los fulanos en los trenes, hagamos pequeños grupos en las esquinas para que festejemos las guarradas que alguna le dice a los que pasan, veamos cuánto tiempo de esa locura aguantan.

 

Porque de alguna extraña manera uno se va acostumbrando a eso, a los carteles pequeños que uno ve por el centro en las paradas de los colectivos con ofrecimiento de servicios sexuales y nos vamos acostumbrando también a que desaparezcan chicas, a que les prendan fuego, a que las muelan a palos y nos vamos acostumbrando...

 

Digo, dejemos de acostumbrarnos que esto  pase...

 

Que podamos caminar por la calles sin sentir que hicimos algo malo porque hace calor y la remera es escotada, o porque hace frio y el sweater es ajustado.

 

 

Basta, basta, basta!!!

 

 

Ni una menos!!!

 

 

 

 

Abrumada

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