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Historias de mujer

Marie Curie, una científica apasionada

dmujeres - Revista digital - 10-08-2013

“La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero... ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste”

 

Marie Sklodowska de Curie, nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867, su madre era maestra, pianista y cantante, su padre, un profesor de Física y Matemáticas de enseñanza secundaria.

 

Recibió una educación general en escuelas de su ciudad y alguna formación científica de su padre. Era la menor de cinco hermanos.

 

Sus primeros años estuvieron marcados por las muertes de su hermana mayor y de su madre. Esos acontecimientos hicieron que Marie perdiera la fe en la religión católica y se volviera agnóstica.

 

Durante el comienzo de su adolescencia Polonia estaba ocupada por Rusia y Marie junto a una de sus hermanas asistía a clases clandestinas para aprender  

cultura polaca, le gustaba mucho leer, fue una excelente alumna, la primera de su clase. Hablaba polaco, ruso, alemán y francés, y siempre les infundía a sus compañeras el entusiasmo por el trabajo. Con el tiempo Marie se involucró en la organización revolucionaria de estudiantes y dejó Varsovia.  En 1891, se fue a París para continuar sus estudios en la Sorbona, donde obtuvo Licenciatura en Física y Ciencias Matemáticas. Al tiempo de estar en París conoció a Pierre Curie, profesor en la Escuela de Física, corría el año1894. En ese momento, los dos trabajaban en el campo del magnetismo. 

 

Con 35 años, Pierre Curie era una brillante esperanza en la física francesa. Él se enamoró enseguida de aquella fina y austera polaca de 27 años que compartía su fe altruista en la ciencia y al año siguiente se casaron. Tuvieron una boda muy sencilla, luego de casarse ambos se subieron a sus bicicletas para iniciar la luna de miel por las carreteras de Francia. Marie le escribió en una carta a una amiga de Varsovia: “Voy a casarme con el hombre del que te hablé el año pasado […] La suerte ha hecho que estemos profundamente próximos el uno del otro y que no podamos soportar la idea de separarnos”.

 

Marie y Pierre tuvieron dos hijas, una de ellas, Irène Curie recibió el Nobel de Química. Marie era una apasionada de su trabajo en el laboratorio, decía: “Soy de las que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un científico en su laboratorio no es sólo un técnico: es también un niño colocado ante fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas”.

 

Estaba interesada en los recientes descubrimientos de los nuevos tipos de radiación, fue la primera mujer en utilizar el término 'radiactivo' para describir los elementos que emiten radiaciones cuando se descomponen sus núcleos. Cuando su marido terminó su trabajo sobre el magnetismo se unió a la investigación que Marie estaba realizando y en 1898 el matrimonio anunció el descubrimiento de dos nuevos elementos: el polonio (Marie le dio ese nombre en honor de su país de nacimiento) y el radio

 

Marie sucedió a su marido como jefe del Laboratorio de Física de la Sorbona, obtuvo su título de Doctor en Ciencias en 1903, y en ese mismo año les concedieron a ambos el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de nuevos elementos radioactivos, Marie Curie se convirtió en la primera mujer que recibía este premio. Sin embargo, para ellos, esta gloria fue un "desastre"; ambos eran muy reservados y sentían la misma pasión por la investigación, sufrían al verse apartados de ella y al ver su laboratorio invadido por gente inoportuna, periodistas y fotógrafos.

 

Solía decir “Siento menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas” y “El día que el hombre se diese cuenta de sus profundas equivocaciones, habría terminado el progreso de la ciencia”.

 

En abril de 1906, Pierre falleció mientras cruzaba la calle Dauphine, atropellado por un carro de caballos. A partir de este momento, Marie se ocupó de sus clases y continuó sus propias investigaciones. Tomó su lugar como profesor de Física General de la Facultad de Ciencias, la primera vez que una mujer había ocupado este cargo. También fue nombrada directora del Laboratorio Curie en el Instituto del Radio de la Universidad de París, fundada en 1914. 

 

Mme. Curie desarrolló métodos para la separación del radio de residuos radiactivos en cantidades suficientes para permitir su caracterización y el estudio cuidadoso de sus propiedades, las propiedades terapéuticas en particular. “No hay que olvidar que cuando se descubrió el radio, nadie sabía que resultaría útil en los hospitales. El trabajo era ciencia pura. Y esto es una prueba de que el trabajo científico no debe considerarse desde el punto de vista de la utilidad directa de la misma” Mme.Curie

 

A lo largo de su vida promovió activamente el uso del radio para aliviar el sufrimiento y durante la Primera Guerra Mundial, con la ayuda de su hija, Irene, ella personalmente se dedicó a este trabajo de recuperación. Ella mantuvo su entusiasmo por la ciencia a lo largo de su vida e hizo mucho para establecer un laboratorio de radiactividad en su ciudad natal. 

 

Mme. Curie, tranquila, digna y sin pretensiones, era muy estimada y admirada por los científicos de todo el mundo. Su obra está registrada en numerosos artículos en revistas científicas.Su trabajo se refleja en los numerosos premios que le otorgaron Fue miembro honorario de las sociedades científicas de todo el mundo. En 1911 recibió un segundo Premio Nobel, esta vez de Química, en reconocimiento a su trabajo en la radiactividad. También recibió, junto con su marido, la medalla Davy de la Royal Society en 1903 y, en 1921, el presidente Harding de los Estados Unidos, en nombre de las mujeres de Estados Unidos, le regaló un gramo de radio en reconocimiento a su servicio para la ciencia.

 

Marie Curie murió en Saboya, Francia, después de una breve enfermedad, el 4 de julio de 1934. Su vida fue pura lucha. Tuvo que superar infinitos obstáculos para dedicarse a la ciencia. Pasó hambre y frío, arriesgó su salud con tal de no renunciar a su pasión investigadora. Pudiendo hacerse rica con sus descubrimientos, se negó a patentar el proceso de aislamiento del radio dejándolo a disposición de la comunidad científica.

 

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Fuente: www.nobelprize.org - www.biografiasyvidas.com

      

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