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Sábado | 19 de Octubre de 2019

Astrología

¡Bienvenida, primavera!

Lic. M. Eugenia Centurión - 04-09-2013

Lic. Jimena Romero Zaliz

 

Llega septiembre y la rueda de nuestra carta natal sigue girando.

 

¿Recuerdan que en agosto nos encargamos de construir un Yo? En septiembre descubrimos que existe un otro y nos enamoramos smiley

 

Antes de llegar allí necesitamos dejar de mirar nuestro propio ombligo y levantar la cabeza. ¿Recuerdan que la astrología es cíclica?

 

Luego de construir un Yo en Leo, levantamos la vista y vemos que hay infinitos otros soles y que junto con ellos conformamos un sistema del que formamos parte. Nos encontramos entonces en el momento de Virgo.

 

Esta energía nos conecta con el cuidado de nuestro cuerpo, con el medio ambiente, con la ecología, con nuestro trabajo cotidiano. Nos enseña que formamos una parte de un todo integral que nos incluye y nos contiene, como si se tratara de círculos concéntricos.

 

Estamos conectados con los demás a través de un hilo invisible, conformamos una constelación. Y si nos movemos y nos transformamos cambiamos su dibujo, su diseño.

 

La humanidad todavía se encuentra en un paradigma “canceriano-leonino” que se inició en las antiguas tribus con la conformación de clanes, de familias que ofrecían protección y cuidado (aspectos cancerianos) y que luego fue cambiando su foco hacia una subordinación de la identidad personal en favor de reyes y demás líderes solares, hasta llegar hoy a una mirada más individual, de construcción del propio ego (aspectos leoninos). Recién estamos empezando a ver que todos contribuimos a la protección y al cuidado del planeta en el cual vivimos, que cada una de nuestras pequeñas acciones repercuten en él y lo modifican.

 

Es también en este caminar que descubrimos y aceptamos que no podemos explicarlo todo. Nos ponemos al servicio de una totalidad mayor a la que pertenecemos y encontramos un lugar que nos es propio, un orden. Este último no tomado como un rasgo obsesivo de cada cosa en su sitio, sino más como una función que nos pertenece y nos invita a profundizar. Ese mismo orden que encontramos en nosotros mismos es el que ordena el universo, los ciclos de la vida y de las estaciones, que en la mitología griega estaban regidos por Deméter, una diosa lunar.

 

Deméter era hermana de Zeus. Su hija Perséfone había sido capturada por Hades y llevada al mundo subterráneo. Al no poder encontrarla, su dolor hizo que los cultivos de Grecia se marchitaran y la tierra se secara y se volviera estéril. Al ver que esto sucedía Zeus obligó a Hades devolver a Perséfone. Hades lo hizo, pero engañó a su cautiva haciéndole comer unas semillas de granada, lo que la obligaba a volver cada seis meses. Es así que cuando su hija estaba a su lado Deméter era feliz, lo que para nosotros los mortales representa la primavera y el verano. Pero cuando retornaba al inframundo su madre se entristecía, lo que generaba el otoño y el invierno.

 

Aquí se acerca la primavera y Deméter empieza a sonreír y con ella empezamos a enamorarnos. El clima comienza a ser más cálido, la luz del día se extiende, el paisaje se llena de colores y el aire de aromas a flores nuevas. Nos despertamos al amor y al tiempo de Libra.

 

Nuestra mirada ahora pasa del Yo al Tú. Vemos a un otro distinto de nosotros, que nos complementa, que nos trae otras experiencias, que nos integra con nuestros opuestos. Una pareja que nos acompaña, un sol igual al nuestro pero diferente, con sus propios deseos, búsquedas, contradicciones.

 

Nos enamoramos, pero si no tenemos cuidado lo haremos del reflejo de nosotros mismos en los ojos del otro.

 

Libra nos trae belleza, armonía, nos contacta con nuestros sentidos, con aromas y sabores deliciosos, con la danza y la delicadeza de la música, con lo sutil y liviano. Nos enseña a mediar, a escuchar, a prestarle atención al deseo del otro, a abrir nuestros corazones. En Libra somos dos: Tú y Yo.

 

Y así seguiremos a partir de ahora en esta aventura: de la mano, acompañados y enamorados… hasta nuestro próximo desafío.

 

Lic. Jimena Romero Zaliz

Lic. M. Eugenia Centurión

 

El pozo de Agua

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