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Martes | 17 de Septiembre de 2019

Psicología

Nuevas Subjetividades

Lic. Graciela Vicente - 08-05-2012

Toda mujer que produce desde lo más simple y cotidiano hasta lo más complejo, deberá apropiarse de lo generado.
 

El trabajo de la mujer, cualquiera sea, deberá promover subjetividades en consonancia con su ejercicio cotidiano. Se hace cada vez más necesario que las mujeres tomen conciencia de la importancia de su existencia, de su producción.

 

¿Cuánto produce una madre que amamanta?, alguna vez calcularon cuánto dinero ahorra una familia?, tuve una paciente que hizo el cálculo y fue sorprendente la cantidad, hagamos el cálculo. 

¿Cuánto produce un ama de casa? Para las estadísticas un ama de casa es inactiva. Sin considerar ni siquiera la simultaneidad de las actividades durante un día de la mujer!! Si hacemos el cálculo de horas que ocupamos en tareas, podemos llegar a contabilizar 30, 36, 40.

 

Toda mujer que produce desde lo más simple y cotidiano hasta lo más complejo, (y esto sin juzgamientos), deberá apropiarse de lo generado. Y a la vez entendamos que se hace imprescindible rescatar los saberes de la vida cotidiana.

 

Hace años mujeres campesinas vienen guardando las semillas, Mujeres y Semillas para la Resistencia, preservándolas de los procesos transgénicos. Porque son las mujeres que trabajan la tierra, las que mejor entendieron este proceso de destrucción mundial que se viene llevando a cabo a nivel de la alimentación. 

 

Debemos apropiarnos de nuestras producciones, darlas a conocer. Y apropiarnos de la subjetividad, comprometida en representaciones de género, nos llevará a aprender, a recuperar su valor en cuanto al tiempo de dedicación, por fuera de las tareas remuneradas, y esto funciona así. ¿Por qué los hombres dedican escaso tiempo a esas tareas no remuneradas? Esto promoverá nuevas subjetividades. Nuevas representaciones del género femenino, para que la igualdad de derechos advenga. 


Observo una menor capacidad de las mujeres para reclamar lo que les corresponde. En lo económico es relevante. Profesionales que no se sienten con la suficiente ¿autoridad? para hacer valer sus servicios, productos, desde los más sencillos hasta llegar a asociarse con hombres para poder cobrar sus honorarios, casi siempre, menores que los de ellos. Hay un escaso reconocimiento de lo propio, tanto en lo material como en lo simbólico, escasa apropiación. 

 

Hemos sido y nos hemos dejado someter, colonizar, dominar, por ese pensamiento patriarcal, donde lo femenino no cuenta. ¿Cómo nos representamos a nosotras mismas?, desde cómo nos vemos, hasta cómo nos hablamos; se observa una cierta preocupación por no “estar a la altura”, intentando un discurso “correcto”, apropiándonos de términos a “imagen y semejanza” del masculino, y con ello dándole categoría hegemónica. 

 

Otra observación: el uso de diminutivos en el lenguaje discursivo femenino, lo que implica infantilizar nuestra tarea, como si lo que se afirmara en un intento de caer bien, de ser amables, más entradoras por el lado del sentimiento, desvirtuando asi lo que se dice, el contenido. 

 

Esto nos lleva a mostrarnos menos seguras, más extravertidas, expresivas por demás, más preguntonas (podemos preguntar sostenidas por hipótesis, ideas o por nuestra valiosa intuición, lo que no es lo mismo que ser preguntonas). De modo que llegamos a reproducir en la forma de hablar desigualdades y a su vez afianzarlas. 

 

Todo esto me llevó a analizar el comportamiento de mujeres en relación a sus necesidades y derechos. Pareciera que esa info está limitada. La falta de lecturas sobre sí mismas hace que la mujer en su intento por diferenciarse “copia y pega” lo primero que recibe, sin lecturas críticas. 

 

Debemos pensarnos en espacios grupales. Los problemas de las mujeres son problemas sociales. Lo personal se torna político. Lo íntimo también es grupal. Somos una metáfora del acontecer humano. Hablar de nosotras mismas, escribirnos, en un intento de empoderarnos de nuevas subjetividades, transmitiendo a las generaciones que nos preceden la experiencia del género femenino. Sumando la emoción, la pasión, la intuición y lo silenciado.

 

Lic. Graciela Vicente. Mayo 2012. 


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