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Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Refugiados

Crisis de Refugiados

Lic. Gloria Manuela Ogando - 15-12-2016

Esperando en la frontera Turca

 

La mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial empeora cada día. Ya son 21 millones las personas refugiadas, un 0.3% de la población mundial. La negligencia e ineficacia por parte de gobiernos e instituciones internacionales pueden ser decisiones políticas coyunturalmente convenientes, pero se pagan muy caro: dignidad y vidas humanas. Se necesita una respuesta global con urgencia.

 


 

Empecemos por entender quién es un refugiado. De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una persona que "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él"1. Si bien por cuestiones de magnitud se destaca el caso sirio, diversidad de conflictos y contextos en distintos países han producido y siguen produciendo constantemente refugiados. De hecho, como se ve en el siguiente gráfico, Siria representa 4.85 de los 21 millones de personas en esta situación. En cualquier caso, se trata de un problema de responsabilidad transnacional y no interno, tanto en las causas como en las consecuencias.

 

 

 

 

 

 

 

Es por esto que la respuesta debe ser global. Es decir, el problema principal no está en el número de personas refugiadas, sino en la desigual respuesta de los Estados. En el mundo hay 193 países, pero -como demuestra el siguiente gráfico- solamente 10 de ellos acogen a 12 millones de refugiados, y la inmensa mayoría (el 86% según datos de ACNUR) es acogida por países de ingresos medios y bajos. Mientras, muchos de los países más ricos del mundo son los que acogen al menor número de personas y los que menos hacen. Por ejemplo, Reino Unido ha admitido a unos 8.000 sirios desde 2011, mientras que Jordania -con una población casi 10 veces menor que Reino Unido y sólo el 1,2% de su PBI- acoge a cerca de 656.000 refugiados de Siria. Así, mientras que al 2015 Jordania, Turquía, Pakistán, Líbano e Irán, habían recibido a más de 8 millones de refugiados, los gobiernos europeos no llegaron a recibir ni a medio millón de personas.

 

 

 

 

 

 

 

Es decir, es la desigual respuesta en el reparto de la responsabilidad lo que está en el origen de la crisis mundial de refugiados; y es una situación intrínsecamente insostenible.

 


No es cuestión simplemente de enviar ayuda monetaria o humanitaria (que, de hecho, es insuficiente 2); y aunque está claro que no todos los países son lugares seguros para acoger a estas personas, sí existe la posibilidad de hacer un reparto más justo entre los que pueden hacerlo. El concepto de “responsabilidad compartida” se basa en el derecho internacional de los derechos humanos y sobre refugiados 3 e implica que los Estados tienen la obligación de apoyarse mutuamente para acoger a las personas refugiadas, así como de buscar la cooperación y asistencia internacionales, y de prestarlas, para garantizar que estas personas pueden disfrutar de protección internacional. Un criterio justo de reparto de responsabilidad puede basarse en criterios como el nivel de riqueza nacional, el tamaño de población y la tasa de desempleo, por ejemplo. Pero el “criterio” actual, aceptado por numerosos líderes mundiales, es la proximidad geográfica a los países desgarrados por la guerra, con independencia de la capacidad de estos países limítrofes 4.

 

 

En este sentido, es notable y evidente la falta de voluntad política de muchos gobiernos y su correlato en las Organizaciones Internacionales.

 

 

Por ejemplo, la Unión Europea (el bloque político más rico del mundo) ha levantado vallas en las fronteras terrestres (Hungría ha levantado un muro de 200 millas) y ha desplegado cada vez más guardias en fronteras. También ha firmado acuerdos con países vecinos para impedir la entrada a la gente (como con Turquía5 o con Sudán6), ha generado el fracaso de Operación Tritón en el Mediterráneo (que dejó un saldo 4.000 muertes en 2015) y ha incumplido las cuotas de acogida regionales (en España en el 2015 llegaron 18 de los 17.000 refugiados a los que se había comprometido).

 

 

A nivel global, este último Septiembre, la Organización de las Naciones Unidas (creada para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra y reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre”) fracasó también en dar una verdadera respuesta. Un compromiso no es una acción concreta; aplazar la adopción de un plan global sobre refugiados a 2018 no es progresar. Por otra parte, el uso del veto por parte de los miembros del Consejo de Seguridad (en particular Estados Unidos y Rusia) para bloquear medidas con las que poner fin a los crímenes de guerra y de lesa humanidad en Siria y para dificultar la rendición de cuentas no es una solución.

 

 

ACNUR, encargada de velar por el cumplimiento de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, tampoco dispone de fondos suficientes para cumplir su programación regular, y la brecha entre las necesidades presupuestarias aprobadas y los fondos recibidos sigue creciendo.

 

 

Recordemos que el derecho al refugio y al asilo son derechos humanos y están amparados por numerosos instrumentos jurídicos a nivel internacional7 y, aunque sea políticamente conveniente, es ilegal por parte de los gobiernos omitir y/o externalizar su obligación de ayudar a las personas que huyen de los conflictos. Y más aún cuando sí están dispuestos a involucrarse en otros planos: comercio de armas, explotación de recursos naturales, geoestrategia, etc.

 


 

Las consecuencias de la negligencia, como se marcó al comienzo, se pagan con dignidad y vidas. Este breve artículo muestra sólo algunos datos e imágenes para que entendamos un poco más este problema que aumenta día a día, y que nos involucra a todos y todas en nuestra condición de seres humanos. El desenlace no es lineal, por supuesto, pero la tendencia no es alentadora. Entre debates e incógnitas, no dejemos de exigir una respuesta.

 



Lic. Gloria Manuela Ogando 

 


1 http://www.acnur.org/a-quien-ayuda/refugiados/quien-es-un-refugiado/

https://www.statista.com/statistics/272999/refugees-by-source-country/

 

2 A fecha de mediados de 2016, gobiernos de todo el mundo se habían comprometido a donar menos del 48% de la cantidad necesitada por los organismos de ayuda humanitaria para apoyar a los refugiados de Siria, 37% en el caso de Burundi, y 20% en el caso de Sudán del Sur. Oficina de Coordinación de la Asistencia Humanitaria, Humanitarian Response Plan(s) 2016, Summary of requirements and funding as at 23 September 2016. Véase: https://fts.unocha.org/reports/daily/ocha_R21_Y2016_asof___23_August_2016_(17_55).pdf   

 

3 Reflejado por primera vez en el Preámbulo de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, se incluyó después en la Declaración de la ONU sobre el Asilo Territorial, de 1967, y en la Convención de la OUA que Regula los Aspectos Específicos de los Problemas de los Refugiados en África, de 1969. Véase también el artículo 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

 

4 Atajar la crisis global de refugiados. De eludir a repartir la responsabilidad”. Amnistía Internacional.

 

5 Según los términos del acuerdo: “A partir del 20 de marzo de 2016, todos los migrantes en situación irregular que crucen desde Turquía hasta las islas griegas serán devueltos a Turquía.” A cambio, la UE se comprometía a: a) reasentar a un refugiado sirio en la UE desde Turquía por cada refugiado sirio devuelto allí desde Grecia, hasta un máximo de 72.000 personas; b) aportar hasta 6.000 millones de euros (unos 6.700 millones de dólares) para financiar un “centro para refugiados en Turquía”; c) permitir que los nacionales turcos viajen sin visado; y d) reactivar las negociaciones estancadas sobre la adhesión de Turquía a la UE.

Comisión Europea, Fact Sheet, 19 de marzo de 2016, disponible en http://europa.eu/rapid/press-release_MEMO- 16-963_en.htm  

 

6 Se anunció una aportación de 155 millones de euros al gobierno sudanés para la adopción de medidas encaminadas a reducir la migración irregular.

 

7 Entre otras: Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948); Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951), la Convención sobre los Derechos del Niño (1989); Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979).


 

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