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Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Psicología

Cómo hablar con los niños acerca de la muerte

Lic. Patricia Pignato - 19-12-2016

 

Explicarle a los chicos el tema de la Muerte requiere el uso de palabras simples. la muerte es el fin de la vida, se trata de un proceso natural como el que realiza una planta, que nace, crece se desarrolla y muere dando lugar a que otras plantas también hagan su proceso, del mismo modo ocurre con los animales y las personas.

 


La vida es un camino cuyo final es la muerte por eso decimos que la muerte forma parte de la vida como el nacimiento.

 


En ocasiones el adulto siente que no encuentra las palabras adecuadas para responder a las inquietudes del niño, ya que es una temática compleja de explicar especialmente cuando quien fallece es un ser querido. Pero es importante saber que las mejores palabras son aquellas que surgen desde la absoluta convicción y sentimientos de los padres o la persona cercana al niño, sean o no desde un plano religioso.


Hablar con la verdad esclarece y tranquiliza mientras que ocultar o pretender evitar el tema no sólo ahorrará dolor sino que agregará sentimientos de  confusión, temor, e incertidumbre.


Comunicar que esa ausencia será para siempre y que ya no verá más a ese ser amado, indudablemente será muy doloroso para el niño, pero ese dolor y la tristeza constituyen parte del duelo y de la Vida.


Si se acompaña al niño en su pena y se lo contiene en su angustia, seguramente podrá sobrellevar mejor la situación. Palabras sencillas y afectuosas por más angustiantes que resulten, siempre será preferible al silencio.


En ocasiones los padres suelen plantearse si es oportuno o no que un niño visite en el hospital al familiar en estado terminal, aquí hay que tomar en cuenta algunas consideraciones, y evaluar por ej: las condiciones físicas de quien está a punto de morir más la edad y el deseo del niño.


Si las condiciones del paciente lo ameritan y el niño también manifiesta el deseo de estar por última vez y despedirse entonces será importante aceptar lo solicitado y acompañar en el encuentro.


Lo mismo ocurre cuando el planteo de los padres pasa por si deben llevar o no al niño al velatorio y/o entierro. Dependerá de la edad del chico, si lo pide habrá que explicarle muy claramente de qué se trata y prepararse para contenerlo en su primer enfrentamiento con la muerte y el dolor.


Los padres tenemos la responsabilidad de ser facilitadores tanto de "la palabra como de las emociones y sentimientos".Cuando los papás prefieren no hablar y guardar silencio, los chicos interpretan que deben dejar de hacer preguntas. Cuando los adultos temen mostrar sus sentimientos, los hijos aprenden a ocultar los suyos.

 


Respecto a la muerte hay dos cosas que los niños deben saber:

 


 a)  Que quien muere no regresa.

 

 b)  Que su cuerpo será sepultado en tierra o reducido a cenizas luego de ser cremado.

 


Una de las explicaciones que se suelen dar es la de: "fulano se fue al cielo..." pero según la edad especialmente los más pequeños toman literalmente lo que se les dice, ya que su pensamiento es concreto y por lo tanto pueden creer que ir al cielo, no es diferente de ir a otros lugares esperando entonces que quien murió regrese; o ser el niño quien proponga ir a buscarlo con un avión. 


Un chiquito de 4 años  solía pedirle a su mamá: " y si tomamos un avión seguro podemos traer al abuelo dále ma"? .

 

Los pequeños no entienden de metáforas por eso tampoco es conveniente por ejemplo decirles que alguien que murió "quedó dormido para siempre" ya que puede impactar en el chico como algo altamente peligroso el hecho de dormir.


Es importante decirle a los niños que es normal estar triste y desear que la persona querida o el animalito que amaban vuelva a vivir. De cómo se le hable a un niño dependerá lo que   aprenda a concebir el tema de la Muerte.


Ante la pérdida es esperable que se manifiesten cambios en la conducta durante el período de duelo: angustia, enojos,llanto, ansiedad, el niño puede mostrarse pensativo y solitario, temeroso de otra pérdida o asustarse desmedidamente ante la leve enfermedad de un familiar. En estas circunstancias lo ideal es brindar mucho afecto, contener, abrir el diálogo escuchando al niño, preguntando acerca de sus sentimientos ya que de este modo la angustia irá cediendo notablemente. Si las reacciones perduran en el tiempo lo recomendable es la consulta al profesional.


Si bien la muerte es un estado natural, sigue constituyendo un gran enigma. La angustia ante la propia muerte y la de las personas queridas no sólo es un sentimiento característico de los adultos sino que también afecta a los niños.

 

 

 

Lic. Patricia Pignato
 

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