Revista Digital DeMujeres.com.ar

Lunes | 11 de Diciembre de 2017

Cada vez más brujas

Siento que me perdí

Lic. Alicia Cáceres - 05-03-2017

 

El 2017 ha comenzado con aires raros. La grieta que percibíamos tan cercana sigue ahí, y si levantamos la mirada y abarcamos el mundo, la preocupación es mucho más grande. Lejos estoy de ser apocalíptica en estas reflexiones, pero convengamos que se están concretando cambios y posiciones políticas enormes. Un nuevo mapa se está dibujando y nosotras, que habitamos con conciencia estos territorios, volvemos a pensarnos. Por otro lado, aunque no percibimos cambios respecto de los periódicos casos de violencia de género, es notable el crecimiento de conciencia en las mujeres en cuanto a nuestros derechos, al mayor discernimiento sobre situaciones de la vida diaria en nuestra cultura que implican una educación que promueve la sumisión y la aceptación de la desigualdad. (No sólo para las mujeres sino para todos los grupos minoritarios o vulnerables).

 

Todo este contexto amplio tiene su correlato en nuestros espacios de trabajo, profesionales, sociales, y sobre todo en nuestros vínculos más cercanos. Estamos aprendiendo, en el mejor de los casos, a escuchar y observar, descubriendo que los otros tienen sus historias y verdades, sus opiniones y experiencias que los han marcado, y que todos tenemos derecho a estar. Casi nadie está dispuesto a renunciar a su lugar, lo que nos está llevando en primera instancia a enfrentamientos reactivos y agresivos. Pero si la opción para muchas de nosotras no es la no existencia o la derrota del otro, no queda otra que crecer como sociedad y aprender a negociar. Me pregunto si estamos dispuestas a tomar ese difícil desafío!

 

En este camino hemos perdido o nos hemos alejado de amigos queridos, compañeros de otros tiempos de la vida, y esto es muy doloroso. Dentro de las familias los cambios son vertiginosos, se exponen cuestiones que antes se escondían, todo el tiempo tenemos que volver a pensarnos en nuevos escenarios. ¿Quiénes somos, qué opinamos, qué posición tomaremos ante nuevas situaciones que nos propone la vida actual? Me refiero, por ejemplo, al uso de la tecnología, a la participación en las redes sociales, a los nuevos formatos de familias, a las posibilidades que brinda la medicina actual para posibilitar embarazos, a las nuevas estructuras educacionales, a la aceptación cada vez mayor de identidades y elecciones diferentes a la heterosexualidad tradicional, a la conciencia cada vez mayor de lo que constituye una experiencia de abuso, al aumento de las adicciones y del poder del narcotráfico dentro de nuestras ciudades, al cuidado del medio ambiente y el aprendizaje del uso consciente de la energía disponible, a la influencia y el peso que tienen las vivencias de nuestros padres, abuelos y otros ancestros en nuestro presente, a los cambios en la manera de parir, de amamantar, de criar; en fin, cientos de situaciones que nos convocan y nos interpelan.

 

Para las mujeres de más de cincuenta, conscientes de nuestro lugar en nuestras comunidades, es momento de respirar profundo, echar raíces y renovar nuestra identidad. Hemos sido una generación que atravesó muchos cambios, y a veces nos sentimos perdidas. Es bastante frecuente escuchar decir: “no sé en que momento, pero me perdí”. Y es que la vida va como un río, con una inercia que a veces nos sobrepasa, y nos perdemos en ella. Perderse es una gran oportunidad, porque nos obliga a recordarnos. Recordar quiénes somos en esencia, buscar señales, preguntar, conseguir guías, todo lo que podamos para volver a encontrarnos. Encontrarnos, recordarnos no es nunca volver al mismo lugar, es ubicarnos en el territorio nuevo, pero con otro traje y con nuevas certezas de quiénes somos en este tiempo y en este espacio. No buscarnos no es una opción posible.

 

Si me perdí es porque ya no me reconocía en el contexto cotidiano, porque el mapa que tenía ya era viejo, porque cambiaron los protagonistas, las ideas, los conflictos. Aparece el miedo, la sorpresa, la pérdida de las referencias. Tengo que parar, observar, recordar, pedir ayuda, y reconstruir. Es la oportunidad para revisar mi sistema de creencias, para saber lo que nunca quise saber, para dejar de negar, para pelear mi lugar y para luchar por mi dignidad.

 

Perdernos nos lleva a buscarnos y encontrarnos nos lleva a volver a empezar. Estamos como personas y como comunidad dispuestas a hacer este enorme trabajo?. Este punto límite, es el punto del cambio y el crecimiento. Y no es posible con el trabajo de unos pocos, debe ser un punto de inflexión para muchos.

 

 

Lic. Alicia Cáceres

 

 

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.

Lo + leido