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Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Cronopias

Marosa di Giorgio

María Sajoux - 06-03-2017

 

“Soy una protagonista en llamas” Marosa di Giorgio

 

Vuelvo a revista dmujeres acompañada por una mujer-poeta que descubrí hace poco.

 

Invito a Marosa di Giorgio a este espacio, me tomo el permiso de revolotear por sus palabras y traer algunas de ellas a esta nota. Palabras de una escritora Uruguaya, nacida en Salto en 1978.

 

También la invoco para pensarla y volverla propulsora de algunos ideales de Mujer que, creo, ella representa a su manera.

 

Marosa dice en libertad, Mujer y libre no es poco en este mundo.

 

Entrar en el universo que ella comparte es una aventura a la que prestarse para dejarse llevar y perderse en la confusión. No sólo es el placer de leer(la), sino que Di Giorgio inspira con sus palabras.

 

Marosa me invitó a reencontrarme con mis paisajes, mi tierra sureña, mis deseos de otros tiempos. De pronto la lectura me contagia una intensa necesidad de crear desde mi propio mundo.

 

Su decir rompe con más de una lógica y, sin embargo, instaurando un juego que le es propio no excluye a quien la lee. Ella misma plantea que sus libros tienen una continuidad, no son piezas aisladas. Marosa decía ser la habitante de sus libros. Quizá sea eso lo que impide a su prosa volverse mera ficción literaria, y ser en cambio real, posible.

 

Pensarnos mujeres nos exige romper la linealidad del sentido de lo que “ser mujer” implica.

 

Somos múltiples y diversas.

 

Ojalá nos encontremos cada vez más viviendo “a la Marosa”; pudiendo crearnos y pensarnos desde la propia necesidad del mundo interno.  

 

Marosa eligió ser poeta, no podría haber vivido de otra forma, decía. Se abre paso en el mundo desde la necesidad punzante, se vuelve inmortal en prosa e imagen.

 

Marosa era una mujer que eligió el propio deseo como forma de vida.

 

Las mujeres, todas, podemos elegir y crear el libro que deseamos habitar.

 

 

“Es la noche de las azucenas de diciembre. A eso de las diez, las flores se mecen un poco. Pasan las mariposas nocturnas con piedrecitas brillantes en el ala y hacen besarse a las flores, enmaridarse. Y aquello ocurre con sólo quererlo. Basta que se lo desee para que ya sea. Acaso sólo abandonar las manos y las trenzas. Y así me abro a otro paisaje y a otros seres. Dios está allí en el centro con su batón negro, sus grandes alas y los antiguos parientes, los abuelos. Todos devoran la enorme paz como una cena. Yo ocupo un pequeño lugar y participo también en el quieto regocijo.

Pero, una vez mamá llegó de pronto, me tocó los hombros y fueron tales mis miedos, mi vergüenza, que no me atrevía a levantarme, a resucitar.”

 

(De historial de las violetas IV, Papeles Salvajes I, Marosa di Giorgio)

 

 

María Sajoux

 

Actriz - Escritora

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