Revista Digital DeMujeres.com.ar

Jueves | 21 de Septiembre de 2017

Cronopias

Marosa di Giorgio - Parte II

María Sajoux - 22-04-2017

 

“Soy siempre la misma niña a la sombra de los durazneros de mi padre” (cita del libro “Historial de las violetas”)

 

Me abro paso por el mundo Marosa una vez más, para compartirla en materiales que circulan por la web y para dejarla hablar en citas que elijo porque, creo, son ventanas claves para entrar a su mundo..

 

Me desvío de sus poemas y relatos para leerla en primera persona. Leo “No develarás el misterio”, un libro de la editorial latinoamericana “el cuenco de plata” que reúne 32 entrevistas realizadas a Marosa. 

 

(También se pueden leer en su página oficial con entrevistas)

 

 

¿Cuál es el lector ideal?” le pregunta Walter Cassara en 2003 en una entrevista para radar libros, y ella responde

 

 

“Creo que el lector-autor, aquel que, al leer, recrea, crea, de nuevo, con placer, lo que el autor dijo”

 

 

“¿Hasta qué punto tu escritura es una imágen de tu infancia?"

 

Es casi imposible separar, analizar, fichar y fechar los misteriosos hilos. El mundo que se me dió fue cobrando un resplandor, un arcoiris que se autoabastece y da resplandor. ¿Cómo pasa esto? No lo se, hay una mixtura de diablo y de querubín. La infancia fue el castillo angosto y nacarado que tocaba el cielo como una vara inmensa de yuca o nardo. Y también la casa baja y lineal, pero llena de recovecos, donde hablábamos por teléfono con los ratones, y cuyo emblema fue un árbol de magnolias, al que le decía: “no puede ser la eternidad sin ti”. Creo que todo es una imágen. El mundo es una imágen. Trabajo, pues, con estas figuraciones. Soy los rayos de un remoto centro. Los relatos de mi padre, donde vivían el lobo y la nieve, se entrecruzaron y hasta diría se fundieron con las bromelias del jardín de mi madre, hechas con seda y brasas. Mi casa del pasado se ha vuelto eterno presente. Y hay algo visionario, espejos en la tierra y en el cielo. Un día alcancé la libertad. Poesía son los vericuetos del alma, del jardín, del cielo estrellado. Ello es.” (“Marosa en el país de las maravillas”, los inrockuptibles, número 25, Buenos Aires, agosto de 1998).

 

 

“Letras femeninas, letras masculinas ¿Qué es eso? Pero, sin embargo, como lo sexual está en todo, como es un resplandor que no cesa, puedo decir que mi escritura es un trabajo de pasión, que manejo llamas, hogueras, desde mi más profundo centro de mujer. Misales y Camino de las pedrerías son dos ejemplos.” (Otra vez; “Marosa en el país de las maravillas”, los inrockuptibles, número 25, Buenos Aires, agosto de 1998).

 

 

Marosa abre el deseo desde lugares poco frecuentes en la hegemonía de las ideas sexuales, y no lo hace desde lo pecaminoso, todo lo contrario. Se permitió entrar en lo erótico desde su propio centro, desde su propia historia.

 


 

No quiero irme de esta nota sin dejarles un poco de su voz en radioteca: CON VOZ PROPIA: MAROSA DI GIORGIO

 

 

Y algunos de sus textos sueltos compilados en este blog: SEGUNDO SUBSUELO 

 


 

“Él hablaba una lengua casi inteligible; pero, un rocío voraz, una lepra de flores, le terminaba el rostro. Y dentro estaban el azúcar y las cruces y los espejos con olor a jacintos. Nos acercamos a la mesa. Las abuelas renacieron en las lámparas. Le dije que iba a guardarlo, que iba a besarlo, que iba a guardar su corazón entre las piñas y los livores y las medallas. Otra vez jardín y sombras y columnas rotas y los cisnes serios como hombres. Empecé a matarlo. Porque no digas mi amor a nadie - a entreabrirle los pétalos del pecho, a sacarle el corazón. Él se apoyó en mi brazo, le latía con locura el almíbar de los dedos. Empezó a morir. Cerca del bosque empezó a morir. Rompí a llorar. Voy  a matar los panales; voy a quebrar las almendras, a comer alabastro amargo. Su muerte siguió a lo largo del bosque. Quise recogerla en mi saya, reunirla en mis brazos, abrazarla. Voy a tener hijos de almíbar y de pétalos y no podrán besarte, oh, mi novio de miel, mi tulipán. Lloraba desesperadamente. Quería juntar los pétalos, reconstruir la miel, sacarlo de la muerte, ganarlo para siempre, que no tuviera fin este poema.”

 

(De “Humo”, Los Papeles Salvajes I)

 

 

María Sajoux - Actriz, de a ratitos escritora.

 

 

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.

Lo + leido