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Viernes | 17 de Noviembre de 2017

Siempre con magia

#siempreconmagia

María Paula Putrueli - 21-04-2017

 

El sábado 10 de abril se llevó acabo en el Teatro Cultural El Alambique, la presentación del cuento infantil "La niña que pudo hablar con Dios", escrito por Mary Putrueli e ilustrado por Pipi Alsina.


Con un mensaje de esperanza y apuesta a la magia que cada uno lleva dentro, el relato cuenta la historia de dos hermanas mellizas de cinco años, las cuales deben enfrentar un difícil momento, al una de ellas contraer una enfermedad grave.


Aquí unas palabras del prólogo, escrito por Cristina Gihringhelli:


"Un cuento tierno, sensible, espiritual en el cual Mary Putrueli es la voz de una de las protagonistas. Desde ese lugar de pequeña, cuenta todo lo que sucede y acontece a su alrededor. Siempre con esperanza e inocencia. Es en este punto donde “La niña que pudo hablar con Dios” profundiza el mensaje e invita al lector a jugar con el niño que todos conservamos, para que éste no se desvanezca.
Cada lector será cómplice de Cata para saber como hablar con Dios y como escucharlo; también
compartirá la felicidad de conocer el mar en familia.
El cuento de Mary Putrueli está muy bien acompañado por las ilustraciones de Pilar Alsina"

 

Tanto la escritora como ilustradora estarán presentes en la Feria del Libro, firmando ejemplares el día sábado 29 de abril de 18 a 19hs, en el stand de la Editorial Tahiel, Pabellón Azul Stand 433.
 


 

“Nos fuimos a Buenos Aires donde nos esperaban para atenderla, creo que la empresa de mamá, le ofreció un departamento donde nos podíamos quedar, era muy lindo y grande, pero no era nuestra casa en Tandil, no tenía esas escaleras por las que corríamos carreras todos los días, no tenía el dique que nos gustaba visitar los fines de semana, no tenía a nuestra tía Eleo cerca para cuidarnos y leernos cuentos, y sobre todo no tenía a mi hermana sana.

 

Los días iban pasando y las caras de mamá y papá no mejoraban, por las noches la escuchaba a mamá llorar, solo la escuchaba, nunca la vi llorar, a papá tampoco; a veces me pregunto de dónde sacan fuerzas los adultos para no llorar cuando tienen ganas, yo si quiero llorar no puedo evitarlo, las lágrimas me salen disparadas de los ojos a toda velocidad. Con Fran siempre pensábamos que había un lugar donde iban las lágrimas de los adultos, como una máquina de lágrimas y cuando rebalsaba, entonces se largaba a llover, y en realidad esa lluvia eran las lágrimas de los adultos que nunca habían podido salir, una de las tantas ideas locas que teníamos, pero la más loca de todas, de la que estábamos convencidas, es que si realmente lo necesitábamos podíamos hablar con Dios, no mediante los rezos como nos decía mamá sino realmente hablar con Él, solo que aún no habíamos encontrado de que manera comunicarnos.

 

 

 

 

Siguieron corriendo los días, la palabra leucemia empezó a escucharse seguido en la boca de nuestros padres, de tíos, de abuelos, todos la decían por lo bajo para que yo no lo escuchara, hasta que un día, en que tuvieron que salir corriendo hacia el hospital con Fran muy pálida y casi sin fuerzas, finalmente supe de que se trataba esta palabra rara que hacía que todos estuvieran tristes y mi hermana tan débil.

 

Esa noche vino a cuidarme mi tía Eleo, de alguna manera verla me devolvía esa paz que dejamos atrás en Tandil, saberla cerca nos daba una seguridad tanto a mí como a Fran y a mis papás. Eleo era una de las mejores amigas de mamá, para nosotras era la tía Eleo, quien nos quería desde que estábamos en la panza de mamá y con quien nos encantaba jugar y reírnos. Siempre venía a casa y nos hacía creer que era el cuco que nos venía a comer, en esos días creíamos que a lo único que teníamos que tenerle miedo era a ese cuco que si te portabas mal te venía a buscar, por suerte ese cuco no existía y siempre era Eleo con golosinas y sonrisas. Hoy no solo nos había tocado la puerta un cuco diferente, sino que se había instalado entre nosotros y parecía no querer irse.

 

 

 

 

Meses de corridas, noches sin poder dormir, Fran por los dolores que le causaba este nuevo y real cuco, mamá y papá por dar todo lo mejor de ellos, lo que tenían y lo que no, para cuidarnos a ambas, y yo por pensar un mundo donde mi hermana no estuviera presente, simplemente no entraba en mi imaginación, y es bien sabido que la imaginación de los chicos es ilimitada, pero Fran era mi otra mitad, como yo la de ella, y fue así que una noche lo decidí.

 

Estaba en la cama de costado mirándola dormir, ya con su cabecita sin el hermoso pelo que tenía, pensando cómo ayudarla, entre sueños vi por la ventana una estrella que brillaba más que las demás y sin saber por qué, me levanté, me asomé y miré hacia arriba, allá a lo lejos en algún lugar estaba Dios, ¿cómo podría hablar con Él? Seguro no era la única que deseaba hacerlo, ¿tendría un ayudante? Alguien que atendiera sus llamados, o mensajes, pero ¿a dónde y cómo llamarlo? Me acosté pensando que pasara lo que pasara yo iba a lograr hablar con Dios.”

 

 

 

 

"EXTRACTO DEL CUENTO INFANTIL “LA NIÑA QUE PUDO HABLAR CON DIOS"

 

TEXTO: MARY PUTRUELI
ILUSTRACIÓN: PIPI ALSINA

 


 

Mary Putrueli

#siempreconmagia

Escritora, Directora y Crítica de cine

Web: www.maryputrueli.com.ar

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