Revista Digital DeMujeres.com.ar

Lunes | 27 de Septiembre de 2021

Cada vez más brujas

Tiempos Locos

Lic. Alicia Cáceres - 01-07-2013


“Morir es algo muy amargo, pero la idea de tener que morir sin haber vivido es insoportable.” Erich Fromm

"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo."
Julio Cortazar

 

No sé como se sienten ustedes. Yo, como nunca, siento que las cosas no terminan de encaminarse hacia algún lugar.

 

No es que no haya cambios, estamos teniendo que adaptarnos día a día a escenarios diferentes.

 

Muchas cosas no dependen de nosotros, de nuestras decisiones o deseos. 

 

Elucubramos posibilidades, estrategias, queremos anticipar situaciones por venir, nos agotamos tratando de interpretar las señales de los tiempos que corren.

 

Hace mucho tiempo que no veía en nuestro país tanto enfrentamiento, tanto enojo, tan poca negociación y tan poco diálogo.

 

Tiempos Locos

Así que empezamos a dar vueltas, confundidos, sintiendo que hemos sido estafados, enojados, porque estamos perdiendo nuestra paz de cada día, tratando de poner parches a nuestra rutina, para que siga pareciéndose a nuestra vida de siempre. Perdemos básicamente nuestra seguridad, nuestra posibilidad de anticipar y acertar, perdemos lo conocido. La mayoría de nosotros necesita seguridad para vivir, no concebimos la vida con incertidumbre. Generalmente preferimos lo malo conocido que lo bueno por conocer.


Pero la vida es insegura, impredecible, incierta, cuando creíamos tener todas las puntas agarradas, algo se desata y nos desequilibra. Mientras estemos vivos, la inseguridad formará parte de nuestras vidas. La incertidumbre nos hace reconocernos mortales y vulnerables.


“El único riesgo cero es no haber nacido o estar muertos ya. Vivamos, pues, con prudencia pero sin dejarnos paralizar por el miedo.” André Comte-Sponville

 

Reconocer esto vuelve nuestra mirada hacia el presente. Podemos tener planes, metas, proyectos. Pero hay tiempos entre tiempos, donde sabemos que es mejor parar la ansiedad, y centrarnos. Una actitud pesimista y negativa, es una actitud que hace prevalecer la duda y recorta en el mar de posibilidades sólo lo que seguramente no va a funcionar. Con lo cual tenemos el “beneficio” de no movernos de donde estamos arraigados y además, no cargamos con la culpa si las cosas salen mal. Una actitud demasiado optimista puede que nos desconecte de la realidad y nos lleve a bailar solos mientras nos rodea el dolor y la desesperada realidad de los demás.


En estos tiempos, quizás lo único que podemos hacer es esperar atentos, soltando el deseo de controlar las cosas, esperando nuestra ola para saltar a la acción. Ni deprimirnos, ni accionar desesperadamente para “estar haciendo algo”. Es difícil, es centrarnos en el presente, sin expectativas, aceptando la incertidumbre de la vida. Aprovechar los momentos de dicha y ser capaces de dilucidar que es posible de modificar y que no.


Los momentos de dicha y de bienestar son mejor aprovechados viéndolos desde esta perspectiva. Y los momentos de dolor serán vividos con plenitud, dejándonos más sabios. Desde esta posición será más fácil poner nuestra energía en las cosas que realmente valen la pena, en lo que  nos hace más libres, más plenos, más conscientes. No tenemos tiempo que perder en estupideces y peleas ridículas, ni tiempo que dejarnos robar.

 

Estar despiertos es el gran desafío.


No nos conviene dejarnos ganar por la frustración ni tampoco negar lo que está sucediendo. Ver lo que es, nos aporta madurez, sabiduría. No quejándonos por la incertidumbre de la vida, sino aceptando esta cualidad del devenir. Repasemos la historia, podríamos realmente describir el mundo actual como un mundo evolucionado, que camina fluidamente hacia un futuro cada vez mejor? La idea de progreso infinito nos ha sido inculcada ilusoriamente, como una zanahoria mágica, y queremos creer en ella para que no se nos transforme la carroza en calabaza. 


"No hay nada que nos produzca más sufrimiento permanente que todos los esfuerzos que desarrollamos por tratar de tener todo bajo control. Así, pues, el efecto resultante es precisamente el menos deseado. Como un búmeran, el deseo de reducir la incertidumbre a grados no razonables, produce una suerte de adicción que jamás puede ser satisfecha y que, paradójicamente, siempre exige más de lo mismo (...). En consecuencia, la salida del embrollo no va en esa dirección. Habría que admitir, para ser sensatos y psicológicamente más sanos, que el azar, la incertidumbre y el riesgo, nos acompañan siempre. Está claro que aceptar esta conclusión tiene muchas carambolas imprevistas. Pero, como sabemos, más vale abordar los problemas de a uno, siguiendo el viejo consejo de que cada día tiene su propio afán." Alan Watts

 

La sabiduría de la incertidumbre.


El único progreso posible es el que cada uno logre en su evolución de conciencia. Depende de cada uno y de la conciencia de que no nos salvamos solos. De ser protagonistas de nuestro presente, afrontando nuestros miedos y nuestra incertidumbre. La búsqueda de la seguridad es una ilusión, y es por eso que todas las antiguas tradiciones espirituales proponen construir la sabiduría de la incertidumbre. Sólo desde esa sabiduría se desarrolla la libertad y la creatividad. La seguridad estanca, rigidiza, y finalmente, de todos modos, quiebra. Porque la vida busca movimiento y manifestación.


¿Cómo desarrollamos esa sabiduría? 

 

Comprendiendo y liberándonos del apego, una tarea complejísima para nuestra cultura, tan dependiente tanto de la seguridad como de los símbolos de ella. Somos apegados a objetos, al dinero, a personas, a ideas, a costumbres, a expectativas…., incluso a nuestros proyectos y metas. Mientras sigamos apegados, más miedo e inseguridad tendremos.

 

Renunciar al apego es renunciar a la seguridad del resultado final, es estar disponibles para los cambios y lo desconocido, es aceptar que no podemos controlar todas las variables. Es paradójico pero real, sólo desapegándonos de nuestro deseo de seguridad, podemos encontrar una verdadera y profunda paz.

 

“La señal de una inteligencia de primer orden es la capacidad de tener dos ideas opuestas presentes en el espíritu al mismo tiempo y, a pesar de ello, no dejar de funcionar.” Francis Scott Fitzgerald


Desapegarse no implica vivir sin que nada te importe.

 

Se trata de vivir inmerso en la experiencia de estar en este mundo y al mismo tiempo soltar las expectativas por el resultado final. Mantenerse apegado es mantenerse esclavo, sin saberlo, de los condicionamientos del pasado, de lo conocido. Desapegarse es la decisión de largarse corajudamente a la existencia, abriendo así un campo de infinitas posibilidades donde correlaciones inimaginables comienzan a tomar forma. Apegarse nos lleva a forzar soluciones según nuestros planes e ideas anteriores, sin darle lugar a la creatividad y a lo nuevo, creando así nuevos problemas. Apegarse envejece y estanca. Desapegarse rejuvenece.


Aprender a caminar con incertidumbre nos ayuda a dejar que del caos surja un nuevo orden inimaginado, acelerando el proceso de nuestra evolución. A veces, por un rato, simplemente no hay nada que hacer. O sólo podemos estar haciendo lo nuestro con responsabilidad, atentos a la evolución de los acontecimientos y esperando la oportunidad. Cada momento de incertidumbre tiene oportunidades como semillas. Sólo si estamos disponibles, podremos tomarlas y convertirlas en soluciones. 

 

“Como dos aves doradas posadas en el mismo árbol, el ego y el yo, íntimos amigos, viven en el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y amargos del árbol de la vida, mientras que el segundo observa con indiferencia”. Upanishad Mundaka 

 

Lo eterno y lo sagrado.


De esta forma, de la mano de la incertidumbre, vamos tomando contacto con un lugar más profundo en nosotros, donde viven lo eterno y  lo sagrado, donde no importa que suceda en el devenir de la vida, todo será aceptado con una confianza total. Comenzamos a comprender con compasión todos los sucesos, sin apegarnos, pero sosteniendo la posibilidad de comprometernos en la acción.  Sabiduría y amor conducen este proceso del alma.

 


Lic. Alicia Cáceres

El pozo de Agua

 

 

Dejanos tu comentario


No es legible? Cambiar texto.

Lo + leido