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Claves para el buen beber

dmujeres - Revista digital - 18-12-2014

 

Fuente: LifeStyle

 

 

 

 

Beber alcohol de más durante las fiestas hasta emborracharse o alterar la percepción de la realidad, no sólo pone en peligro la salud ajena, si se conduce bajo los efectos del alcohol, sino también la propia, a causa de la resaca, los problemas digestivos y en último extremo el coma etílico.

 

La buena noticia es que todo estos daños colaterales del exceso de alcohol pueden evitarse sin necesidad de privarse de  los vinos, espumantes y licores, e incluso disfrutándolos más y mejor,  si se siguen una sencillas recomendaciones para consumir con moderación sin llegar a emborracharse.

 

Al beber hay que tener en cuenta la graduación alcohólica y que, por lo general, las bebidas destiladas son más fuertes que las fermentadas, y al ingerirlas se consigue una mayor alcoholemia (cantidad de alcohol en sangre) más rápidamente.

 

Respecto de la elección de la bebida, la mejor es aquella que mejor combine con el plato a acompañar, aunque según los estudios franceses, los vinos tintos en moderada cantidad pueden ser beneficiosos para la salud cardiovascular.

 

El alcohol tiene un alto valor calórico, es decir puede servir como fuente de energía para nuestras células, pero son calorías vacías, ya que no aportan ningún micro ni macro nutriente esencial.

 

Es bueno acompañar la bebida con la comida, con lo que se disminuye la absorción del alcohol a nivel del torrente sanguíneo (alcoholemia).

 

Cuando bebemos cócteles, controlamos con mayor dificultad la cantidad bebida, las calorías son mayores dada la presencia de bebidas glucosadas y, al final, la embriaguez nos puede atrapar desprevenidos y la resaca desde luego va a ser peor.

 

 

 

Cuando estamos alegres y más allá

 

 

La primera clave para beber de forma responsable es saber cuál es la reacción de nuestro cuerpo ante el alcohol. Cada persona metaboliza este compuesto de forma diferente. Conocernos y tener claros nuestros límites es fundamental para saber cuándo parar.

 

Si sabemos que con tres cervezas ya estamos alegres, ese es nuestro límite, y conocerlo nos ayudará a poder anticiparnos y planificar con antelación nuestro objetivo de no traspasarlo.  Hacer una lista personal de las razones por las que no queremos traspasar esa raya nos ayudará a recordarlas cuando estemos en la situación en la que nos tienta el exceso.

 

La absorción del alcohol depende directamente de la velocidad a la que se bebe. Cuanto más rápido bebamos, mayor será la velocidad de absorción y la cantidad total de alcohol que pase a la sangre.

 

Beber pausadamente, separar en el tiempo las bebidas que vayamos consumiendo y también intercalar alguna bebida no alcohólica entre dos bebidas alcohólicas.

 

Beber despacio, saboreando cada sorbo, hará que la copa dure mayor tiempo, pero también que tomemos más conciencia de lo que estamos haciendo y de la cantidad que estamos tomando. Esto puede ser de gran ayuda para reducir el número total de bebidas que consumimos y para controlar no sobrepasar nuestro límite.

 

Si queremos beber de forma responsable tenemos que establecer nuestro propio límite de consumo y respetarlo, entendiendo que si nos lo saltamos nos faltamos el respeto a nosotros mismos. No debemos anteponer el querer agradar a los demás a nuestras propias necesidades.

 

Cuando nos ofrecen una ronda o un brindis, si ya hemos llegado a  nuestro límite, podemos beber otro tipo de bebida no alcohólica, dejando de lado el tópico irracional de que si no es con alcohol no se puede brindar.

 

También es importante evitar mezclar distintas bebidas, ya que esta acción conduce a que el alcohol nos afecte en mayor medida.

 

 

 

Aprenda a decirse ¡basta!

 

Beber responsablemente no se traduce en ser abstemio; se trata de consumir alcohol de forma moderada, controlándonos para que nuestra velada no acabe con una tremenda borrachera que pueda traer consecuencias mayores.

 

Los efectos del alcohol dependen de varios factores, como la edad, sexo y peso, por lo que cada uno de nosotros debe saber cuáles son las sensaciones corporales que indican que el alcohol ya nos está afectando.

 

Cuando en nuestro cuerpo la tasa de alcoholemia es de hasta 0,5 gramos por litro en sangre, aparecen alteraciones perceptivas, excitabilidad emocional, desinhibición, problemas de coordinación motora y alteraciones en la precisión de movimientos, entre otros.

 

Cuando empezamos a sentir los primeros efectos del alcohol en nuestro cuerpo, debemos apelar al compromiso previamente adquirido con nosotros mismos y parar de tomar bebidas alcohólicas.

 

Si continuamos bebiendo entraríamos en una zona de alarma o punto de no retorno, donde pueden aparecer impulsividad, agresividad y/o alteraciones en la toma de decisiones, por lo que ya no respetaremos nuestro límite y nos excederemos en el consumo.

 

 

 

Beber responsablemente significa algo más que limitarte a una determinada cantidad de tragos. También significa no embriagarte y no permitir que el alcohol controle tu vida o tus relaciones.

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