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Salvar el todo

Florencia Williams - 07-04-2015

 

Con gran placer queremos compartir con uds. un texto publicado por Florencia Williams en su Blog "Volver a lo simple". Gracias Flor por permitirnos disfrutar tus palabras...

 


 

Sucede a veces que los médicos se ven obligados a amputar miembros del cuerpo porque no llega la sangre. Siempre me dio intriga que tuvieran que tomar permanentemente decisiones difíciles. Resulta más complejo cuando las dos opciones son malas pero una es - en palabras de niños - “menos peor”.

 

Así como los médicos hacen lo suyo con nuestro cuerpo, nosotros deberíamos proceder de esta manera con nuestras heridas espirituales. Esto es: detectar cuándo una herida está lastimándonos tanto que nos saca la energía que debería estar en otro lado y nos tira para abajo.

 

Cada tanto deberíamos animarnos a hacer una radiografía, escaneo o control de nuestra alma para lograr identificar nuestros miembros podridos. Ciertamente, hace falta un gran trabajo de interiorización. Se debe buscar aquello que literalmente nos está pudriendo. ¿Qué es lo que nos pone mal? Adentro nuestro, ¿qué nos envenena? ¿Qué no nos deja ser plenos? ¿Qué nos traba?

 

A veces podemos ser muy tibios o vivir en la periferia. Porque no es tarea fácil dar el diagnóstico, reconocer que no se puede ir más con esa herida por la vida como si nada. Es de valientes admitir una enfermedad. Porque hay un tiempo de frenar y decir: “tengo que hacer algo”. Llega un momento de nuestra vida que ni siquiera la rutina o el activismo puede esconder la realidad. Entonces ahí, es cuando enfrentamos la decisión: seguir como venimos o hacer algo.

 

¿Qué se puede hacer entonces con aquello que arrastramos hace tiempo? ¿qué hacer con aquello que nos dolió tanto? ¿qué solución para lo que nos pesa de esta manera?

 

Para renacer hace falta dejar morir aquellas miserias nuestras. Para lograr finalmente salvar el cuerpo, tenemos que estar dispuestos a dejar ir aquello que nos hace mal. Una vez que nos hagamos conscientes de ello, el próximo paso será decidir morir en eso. Y acá cuando uso “morir” me refiero a dejar ir, soltar, perdonar y olvidar. Pasar la hoja y borrón y cuenta nueva. Si hace falta, comprar otro cuaderno donde seguir escribiendo.

 

Hoy, te invito a que elijas algo de tu historia que quieras dejar morir. No tiene que ser lo más importante pero puede ser: algo que hayas hecho, algún defecto, alguna vez que hayas lastimado a una persona, alguna vez que te hayan lastimado a vos, algo que arrastres hace tiempo o reciente, algo importante o algo simple, un comentario, una palabra, una etiqueta, un recuerdo, un miedo. Lo que se te ocurra. Pensalo, analízalo, recórrelo, revivilo. Identificalo, reconócelo y amputalo. Porque tiene que ser una opción elegida. Los médicos evalúan todas las opciones tanto antes de amputar el miembro. Vos, hace lo propio.

 

Cuando lo tengas, decidí dejarlo morir. Que se vaya. Quemalo. Pasá la página. Porque debemos morir para volver a nacer. Debemos dejar ir aquello que nos quita la paz, la energía y la tranquilidad. No todo junto, no todo de golpe. Hoy, elegí una sola cosa. Prepará el corazón para una nueva oportunidad. Optá conscientemente por superar eso. Hoy podés estar un escalón más arriba. Podés estar un poco más libre. Soltar una cadena más.

 

 

 

Florencia Williams

 

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