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Lunes | 27 de Septiembre de 2021

Cada vez más brujas

No es posible salvarse solo

Lic. Alicia Cáceres - 05-08-2013

 Solidaridad 


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo…

Mario Benedetti
 


Este tiempo cercano a las elecciones, con tanto bullicio de campañas políticas, me ha sumergido en diferentes consideraciones que devienen de mis vivencias de ciudadana, contabilizada como independiente, en las benditas encuestas. No puedo generalizar opiniones basadas solamente en la edad (cincuenta y tantos según señala el título de esta columna), pero no creo errar demasiado si supongo que arrastrás, como yo, más frustraciones que satisfacciones en lo que al crecimiento de nuestra nación se refiere. Sobre todo, me duelen las heridas que no cierran, y que son tomadas como parapetos y justificaciones para crear nuevos cotos de poder y autoritarismo. 

 

Como terapeuta, veo con asombro como en los últimos tiempos se rompen vínculos afectivos por no tener la inteligencia que conlleva la capacidad de diálogo y negociación. Esto trae más sufrimiento, más enojo, más fundamentalismo. 

 

Muchos de nosotros sentimos que siendo buenos ciudadanos, hacemos  suficiente contribución a la comunidad a la que pertenecemos. Esto es, pagar nuestros impuestos, votar, convivir con consideración y respeto hacia nuestros vecinos, respetar la ley, en fin… mucho, pero a la vez lo mínimo. Y esto es así porque hemos sido educados en el individualismo, somos inteligentes individualmente, pero ignorantes e incapaces en cuanto al accionar grupal o comunitario. ¿Se dieron cuenta cuánto nos cuesta trabajar en equipo? No sabemos dialogar ni negociar, no sabemos lidiar con los conflictos. 
Por otra parte, somos apasionados y solidarios cuando la ocasión lo amerita, pero está a la vista como nos falta capacidad de organización y planificación. (Como ejemplo te recuerdo las últimas inundaciones en La Plata).

 


Ser meros espectadores de lo que pasa, nos va sacando con el tiempo, la conciencia de que somos parte responsable del problema. Es como si en nuestra casa hubiera dificultades y conflictos y nosotros pretendiéramos seguir comportándonos bien, pero sin que los problemas nos toquen. ¡Somos parte del problema! Porque el simple hecho de estar vinculados nos obliga a dar respuesta. Quizás no por nosotros específicamente, sino por los más vulnerables, que forman parte de nuestra red. Ellos son nuestra responsabilidad.

 


Nelson Mandela nos recuerda que "Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás".

 


Hace poco compartí en facebook una frase que me conmovió: “Todos hablan de dejarle un planeta mejor a nuestros hijos. ¿Por qué nadie intenta dejar mejores hijos al planeta?”. Yo agregaría: Estamos esperando que las cosas vayan mejor en nuestro planeta/país/ciudad/barrio/familia/pareja... ¿No será hora de ir nosotros hacia las cosas en todos esos espacios?”  Asumir responsabilidades en mayor o menor medida en el campo público tiene que ser una posibilidad visible para todos, no es posible dejar siempre el protagonismo  para después comentar quejosamente. 

 


Ser protagonistas implica salir de la negación, de la ingenuidad, de la pereza, de la ignorancia. Es hacer el esfuerzo de cambiar la mirada de la frustración por una mirada que valore la audacia de comprometerse.  El Papa Francisco ha salido a reconocer que "quien actúa responsablemente pone la propia actividad ante los derechos de los demás y ante el juicio de Dios; este sentido ético aparece hoy como un desafío histórico sin precedentes. Además de la racionalidad científica y técnica, en la situación actual se impone la vinculación moral con una responsabilidad social y profundamente solidaria".

 


Se necesita mucha entrega y generosidad para trabajar para el bien común, sabiendo que muy posiblemente no somos nosotros sino nuestra descendencia  quienes verán concretadas las  metas que vislumbramos.

 


 “Es justo que los pueblos esperen todo bueno de sus dignos representantes; pero también es conveniente que aprendan por sí mismos lo que es debido a sus intereses y derechos”  Mariano Moreno 

 


Leo mis notas anteriores y parece que me contradigo. Siempre enfatizando el camino de individuación, la construcción de la libertad, la ampliación de la conciencia. Pero el viaje del héroe no termina en soledad. El héroe debe encontrar la compasión, debe volver a la aldea y aportar la gema que ha conquistado. “Si amas lo espiritual no puedes despreciar lo terreno” dice Joseph Campbell


¿Es una utopía una sociedad más justa? Posiblemente. Pero no podemos dejar de hacer el intento a esta altura de la vida. Construir una cultura del encuentro, donde todos tienen algo para dar y todos sean respetados, es el único camino conveniente. 


Alicia Cáceres

 

El pozo de Agua

 

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