ARQUITECTURA Y AMBIENTE

La resignificación de las cosas

Arq. M. Andrea Rodríguez - 02-09-2013

Cuando un objeto llega a nuestras manos ha sufrido un largo proceso de cambios y modificaciones respecto de aquella materia prima que lo originó, si hasta una simple manzana se nos presenta con certificación incluida en atractivo packaging, dotándola de un valor agregado fruto de un largo proceso de producción y de diseño, que hoy en día, interviene en casi la totalidad de los productos que consumimos.

 

Existen distintas estrategias que buscan reducir el impacto socio ambiental que estos procesos de producción provocan en los productos o en algunos de sus componentes desde la etapa del diseño e ingeniería hasta su disposición final, es el desafío que nos propone el desarrollo sustentable en pos de conservar y proteger la calidad ambiental y la base de recursos naturales para la explotación futura.

 

Para ello, no solo debemos priorizar el uso de materiales de bajo impacto, ya sean naturales, orgánicos, renovables y/o reutilizables, intentando disminuir el volumen y peso de los materiales y productos para optimizar su traslado, sino que debemos evaluar el proceso de producción de los mismos, teniendo en cuenta la posibilidad de utilización de energías renovables, haciendo un uso racional de la misma y del agua durante la producción. 

 

Por otro lado, es importante cuidar los recursos humanos con que fue desarrollado ese objeto, o sea, debemos tener en cuenta el factor social de la producción del objeto, quién lo hace y en qué condiciones lo realiza; así como promover el uso y consumo de la producción local, lo que no sólo disminuye los costos de traslado y por ende la emisión de dióxido de carbono, sino que promueve la inclusión social de todos los trabajadores involucrados en su producción.

 

Los microemprendimientos son una saludable consecuencia de estas necesidades, un factor de revitalización zonal, que contribuye a la generación de empleo, poniendo en el mercado bienes y servicios de calidad y con costos competitivos.

 

Procurar reducir y re-aprovechar los desperdicios que se generan en la elaboración, así como prolongar la vida útil del producto, es un desafío que no sólo exige un cambio en la cultura del diseño tanto en la fase proyectual como en la industrial, sino que nos exige un cambio en nuestra cultura de bienes descartables por una revalorización de los bienes duraderos, surge entonces, la necesidad de re-funcionalizar objetos en desuso otorgándole nuevas cualidades, acordes a las necesidades actuales, de alguna manera se intenta re-significar el objeto. 

 

Considerar la vida útil de los productos y su disposición final una vez que ya no sirven, se plantea como uno de los postulados básicos del diseño de nuestra época, de allí la búsqueda  incesante por reducir, reutilizar y reciclar, objetos que se encuentran al alcance de nuestras manos, dotándolos de nuevas características u otorgándole otra utilidad, para ello les dejo un colorido ejemplo del ingenio en pos de estos objetivos:

 

 

 

 

“El diseñador Garth Britzman ha diseñado -a través del uso de Rhinoceros y Grasshopper- una cubierta de fácil transporte fabricada con botellas recicladas, rellenas con liquido de distintos colores.”

 

Arq. María Andrea Rodríguez

 


 

Fuente: www.plataformaarquitectura.cl/2013/04/06/1500-botellas-recicladas-construyen-cubierta-parametrica-disenada-por-garth-britzman

             http://ecomania.org.ar/916-2/


 
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